19.12.07

El verdesillo

Cuando tendría unos diecisiete años de edad, solía tener un novio maloso con el que me iba a un parque a platicar... y platicar DE VERDAD, porque para la edad que él tenía, si deseaba morrear conmigo, sólo necesitaba llevarme a su casa que estaba SOLA y entonces no solamente morrearíamos. Volviendo al tema, me la pinteaba del bachilleres y me iba al parque Lerdo donde pasábamos un rato agradable platicando y jugando y comiendo bolis.



Uno de esos días, llegué más temprano que de costumbre, y él se tardó más de lo esperado. Y en ese lapso, tuve la fortuna o la desgracia de conocer a una persona que ahora es el personaje principal de esta historia.



A lo lejos, vi a un individuo con una vestimenta completa de un llamativo color verde mayate. Traía una guitarra en su espalda y una sonrisa dibujada en su rostro. Lo primero que pensé al verlo fue: Chin... ojalá que no se acerque aquí. Y obvio que se acercó, sino ni caso tendría relatar la historia.



-Hola, ¿me puedo sentar aquí? -pregunta con la sonrizota de colgate-
-Pues... si puedes -le respondí con el sarcasmo enfadoso que ya me comenzaba a caracterizar-

Él río y respondió:

-Bueno, pues hola, yo me llamo Salomón

Pinche nombre raro, aún lo recuerdo, luego extendió su mano para saludarme. Yo lo miré desconfiada pero le respondí:

-Ah, yo soy Úrsula. -reí y agregué- no es cierto, soy Brenda
-Jaja... No pues te vi a lo lejos, estabas sola y pensé: no, pues le voy a cantar una canción. Dime ¿qué quieres que te cante?
-No, pues dudo mucho que conozcas lo que a mí me gusta.
-¿Qué te gusta? -pregunta muy interesado.
-Me gusta el metal. Ya sabes, Brujería, Cannibal Corpse -por decir algo.
-Ahh sí, esa música está bien chida -por decir algo, también-. Y ¿a quién esperas?
-A mi novio -respondí inmediatamente- ya no debe tardar, es un tipo de cabello largo hasta la cintura, tiene tatuajes en los brazos y perforaciones, así que si lo ves me avisas.

Claro que mi intención de tal descripción, era que pensara: "ahh, pues mejor ya me voy antes de que llegue". Pero no, ahí se quedó. Como los monos que te venden su religión a la puerta de tu casa y que no sabes ni cómo correrlos. Así que ahí se quedó a 'sacarme plática' porque era más que obvio que deseaba lucirse.

Dentro de lo que hablamos, me dijo que era de Juárez y se había mudado hace poco por algunos problemas que tuvo con su familia y con las drogas. Me contó que mientras era joven se había metido de todo, que le entró a la piedra, a la heroína, la mota, pastillas y así. Todas las drogas habidas y por haber ya fueron probadas por él. Nadie le gana.

También me contó que dizque estuvo un tiempo en la cárcel cuando era chavillo porque tiene una hermana, prima, tía o mamá -no recuerdo- que tenía discapacidad intelectual, y por tal motivo, un familiar de él, tío, primo -tampoco recuerdo- le hacía tocamientos obscenos y en varias ocasiones había intentado abusar sexualmente de ella.

Salomón, por salir en defensa de la mujer, se lo quiso agarrar a chingazos pero sólo lo madreó un poco. El tipo le echó a la policía y ya, todo el mundo se puso en su contra, y le sacaron el pretexto de que era adicto a toda esa variedad de drogas para meterlo al bote.

Total, me dijo que por eso se había ido de ahí y que ahora estaba aquí -obviamente- y que eso lo tenía preocupado porque la pobrecita de su familiar discapacitada aún estaba ahí y chalalá...

Según sus palabras, o lo que recuerdo, dijo: "lo quiero matar con mis manos porque es un pendejo, ¡un maldito! Pero yo sé que la ira de Dios es grande y yo sé que le hará pagar algún día, o me dará la fuerza para hacerle pagar."

Yo, como siempre, incrédula, aunque un poco asombrada por tales emociones expresadas por el 'buen' Salomón, le dije:

-Pues no te ves tan pendejo como para haberte metido tanta cosa, porque las drogas te vuelven idiota... Si la mota...
-No es que ya estoy en un centro de rehabilitación que queda ahí por la Morelos y que te ayudan mucho y así y te enseñan que Dios y esto y lo otro y bla bla bla bla... Y estoy estudiando en psicología en una escuela bien chafa pero llevo muy buenas calificaciones y bla bla y nadie me quiere porque soy muy bueno en la escuela, me tienen envidia, un muchacho bien sangrón me quiere golpear pero ¡nomás que se atreva el maldito! bla bla, más lanzamientos de ira, bla bla, las muchachas son muy delicadas pero a algunas sí les gusta que les cante y bla bla...

¡Total! ¡Mi pinche novio no llegaba!

Ya estaba cansada de estar con ese loco y sinceramente ya me comenzaba a asustar... Luego como de treinta minutos de retraso y de estar soportando al verdesillo, llegó. El Salomón lo vio con cara de: "ahh no, sí tenía razón. Trae tatuajes y todo... No pos bay..." Se fue, y eso que hasta lo invité a platicar, POR MERA CORTESÍA, debo aclarar.

Pero no se fue del todo. Andaba dando vueltas por donde nosotros estábamos y mi novio se burlaba de mí y del loco que se me había pegado.

... Pfft...

Tiempo después me lo volví a topar, lo vi de lejos y supongo que me reconoció. Yo estaba en la azotea de Neourbana cuando Safa trabajaba ahí, estábamos platicando y Salomón iba ahora con un traje rojo magenta, del mismo estilo que el verde. Sabrá dios dónde los habrá conseguido.

Lo vimos entrar a una especie de asociación civil que ayuda a los monos que se recuperan de las adicciones y así.




Luego de ahí... Nunca lo volví a ver...






Hace unos días, yo iba caminando en la calle con mi mamá, ahí en la Independencia y Juárez, donde está la parte de atrás de Pizza Domino's, cuando vi a un tipo vestido de manera ridícula, con un sombrero de renos y muy navideño, según él. La cara de raro me resultó familiar. Me sonrió y se me acercó.

Y yo pensé: ¿este goey qué?

-¿Me permites un segundo, muchacha? -preguntó.
-¿Para qué? -respondí al momento que me acerqué a mi mamá.
-¿Me permites un segundo? -persistente.
-No... -respondió mi mamá rotundamente.

Jijijiji... Reí...

El mono como que se molestó y dijo: sabe señora? usted y yo somos iguales, no nos diferenciamos en nada... yo no soy cosa rara...

Luego fue con otro mono y le preguntó que si le permitía un segundo. Con una mala cara le dijo que sí, luego el tipo le comentó que estaba vendiendo unas cosas para un centro de rehabilitación. Le mostró unas paletas. El tipo no aceptó comprarle una.

Cuando nos cruzamos la calle se me vino a la mente el tipo que conocí aquella vez en el parque Lerdo, y luego su nombre: Salomón.

Se parecía tanto a aquel tipo. Cuando me di cuenta, iba a gritar su nombre, pero ya no estaba en la esquina. Me dio cierta nostalgia. Increíblemente. Como esos recuerdos que se encuentran olvidados en las profundidades de la mente y que cuando los revives, sientes algo extraño.



Pues si era Salomón, vaya coincidencias que tiene la vida...

...Y si no, entonces tengo un iman para los locos. Neta.




Seventeen de Ladytron

1 comentario:

chopan dijo...

jajajajaja.. que pedo.. iman con los locos, yo nunca e platicado cn uno de esos... solo una ves en el carro se paro un lava carros y dijo -Yo me hago llamar Jesucristo- amonoss!! jajaja que cagado..