30.3.14

Chihuahuitas, el De Efe los espera.

Me cae gorda la gente que se la pasa quejándose, tal vez por eso, a veces no puedo ni conmigo misma. Soy de las personas que, internamente, se la pasa quejándose de todo. El problema, tal vez, es que no me gusta soltar tanta mierda. Por eso me la guardo y hasta me deleito en ella. Desafortunadamente éste no es el caso, quizá porque mientras me bañaba, mis poros se abrieron y dejaron salir toda la perorata (jaja qué chida palabra, perorata) materializada en entrada bloguera. Los blogs son tan pasados de moda, pero corresponden a una especie de catarsis de nuestra era. Así que ahí les va:

Chihuahuitas que maman el De Efe, váyanse, el De Efe los espera.

Muchos justifican su hastío hacia nuestro estado por aquello de "es un rancho donde todos se conocen", "siempre son los mismos bares", "está muy aburrido". Bueno, todas esas afirmaciones son medianamente ciertas. la primera es, desde mi punto de vista, la más cierta de todas. Esto puede ser una bendición o una maldición. Para mí, pues es algo chido. Siempre que conozco a alguien sé que se establecerá alguna conexión con alguien que ya conozco, y siento que la relación, por lo tanto, será más interesante.

Para explicar mi punto, hago la semejanza con las nuevas ideas que conectamos a conocimientos previos en nuestras redes neuronales. Existe una explicación científica que justifica el aprendizaje significativo, aquel que se relaciona con algo que nosotros ya conocemos antes, promoviendo una efectiva neuroplasticidad: la cosmovisión. Dicho en palabras más comprensibles y menos pseudopedagógico-neurológicas, si nosotros vamos a aprender algo nuevo, es importante que lo relacionemos con algo que ya conocemos, de esta forma, neuronas que ya tengan almacenado un aprendizaje semejante, comienzan a mandar información y se hacen "amigas", promoviendo un aprendizaje más fuerte y que, a la larga, será más difícil que lo olvidemos. A esto se le puede llamar comprensión o asimilación.

Pues bien, lo mismo ocurre con las relaciones en Chihuahua. Cuando nosotros conocemos a alguien nuevo, y que a su vez conoce a otra persona relacionada con nosotros, se crea un vínculo más estrecho con esa persona. Lo negativo es cuando esa persona que conocemos nos tira malavibra, y pues habla pestes de nosotros... De cualquier forma, si nos vemos obligados a dicha convivencia, posiblemente cambie la percepción que tengan de nosotros y sea una relación más interesante.

La gente que se va al De Efe, dudo que se vayan así nomás, a la incertidumbre, sin tener gente que conozcan allá. Para los que lo hagan de esa forma: mis respetos. Son unos verdaderos aventureros...

Luego están las afirmaciones de "siempre son los mismos bares" y "está muy aburrido"... Bueno, es que la capacidad de diversión de una persona no se encuentra en la cantidad de centros nocturnos que existan en un lugar, sino a la propia capacidad de variar o disfrutar con su propia vida.

De algo estoy segura, no importa si se van al De Efe, a la sierra más remota o a Japón: quien tiene una visión mediocre de la vida, se aburrirá en cualquier lugar. Así que dejen de buscar pretextos para llamar aburrido a este lugar, lo más pesado de soportar debe ser su propia existencia.

Pobre De Efe. Se me figura una vaca temblando para sacarse de encima tanto animal.

15.3.14

Third eye

Hay gente bien cerrada de mente que dice que las drogas son para ponerte bien pendejo, y nada más. Sean o no consumidores, las personas que aseguran tal falacia son las mismas que tienen sexo nada más por tenerlo o se someten a vivir sin él amargamente; las mismas para las que escuchar música, ver una pintura o una película, son cosas prescindibles de su diario existir; las mismas que viven por vivir, que comen nada más porque tienen boca y caminan sólo porque no se han convertido en discapacitados.

Hoy salgo a la defensa de las drogas como el argumento en el eterno debate de hombres y mujeres descorazonados que aseguran "no todos los hombres, no todas las mujeres somos iguales". Así lo mismo. No es lo mismo decir que consumes marihuana, que decir "hoy me di un pericazo". No es lo mismo un viaje de heroína que uno de LSD, así como no es lo mismo el cigarro que la cerveza.

Y aún así, hay gente aferrada a decir "la droga hace su propio efecto, te metas lo que te metas, todas las drogas sirven para ponerte pendejo"... Vale, el sexo también sirve para procrear, entonces, ¿por qué no lo estás usando como tal?

Específicamente hoy, salgo a la defensa de una sustancia conocida como LSD. Toda la gente atormentada debería probarla, y la gente que está en paz consigo misma: también. Es de esas drogas que han abierto el panorama de muchísimas personas durante décadas y que justamente marcaron el inicio de una época de despertar, en la música, en la filosofía, en la literatura, en la vida. Casi me atrevo a decir que es una ilustración de la época posmoderna. Claro, siempre y cuando, sea llevada con un correcto estímulo. Por que así como las mujeres no se portan de igual forma en un congreso que dentro del cuarto de un motel, una droga tampoco tiene similar efecto en un rave o con gente malvibrosa, que dentro de un espacio controlado. Aunque en algo estoy de acuerdo: dicen que la meditación te provee de un tercer ojo (un chakra supremo), paz, tranquilidad, equilibrio, etcétera, pero el LSD tampoco es que sea muy espiritual, mucho menos en un ambiente occidental. Vale, es como la gente que pretende seguir una filosofía hinduísta y usa dinero para pagar por sus velas y alfombras de meditación: tiene tintes espirituales pero tampoco esperes obtener la filosofía budista en una (o varias) tomas.

Al menos yo siento que me he convertido en una persona más reflexiva que antes, no suelo hacer tantos aracles como antaño, evito malvibrarme y tomar discusiones por cualquier pendejada, me alejo de la gente con la sangre pesada y procuro ser más comprensiva con las personas. Va, mi manera de ser perfeccionista y malhumorada a veces choca con este nuevo modo de ver la vida, pero igual procuro encontrar un equilibrio sin tornar mi vida en una existencia carente de pasión. Disfruto mucho de las personas, me gusta platicar con ellas y ya no tirar -tanta- malavibra, irónicamente, he comenzado a tener más momentos de soledad, a disfrutar más el hecho de no estar acompañada ni de que los tipos me anden tirando el can o buscando mis abrazos o besos, ni la madre... Anteriormente, cuando andaba soltera, salía con tres o cuatro sujetos a la vez... Hoy me da pereza... Nunca había estado tan tranquila al terminar una relación, e incluso las personas que dejaron de hablar conmigo hace algunos años y volvieron a tener trato conmigo, me han dicho que algo ha cambiado en mi manera de ser. He aprendido muchas cosas de los sistemas, de las matemáticas, de la sociología, de la naturaleza, de la filosofía, del mundo entero! Tanto así que incluso voy a estudiar una tercera licenciatura, esta vez en Matemáticas. Disfruto el cine y la literatura desde otra perspectiva, me he alejado un poco de la computadora y, lo mejor de todo, disfruto muchísimo más la música. Desde entonces, le he transmitido a todos mis compañeros el grandioso gusto que tengo por la música.

Desafortunadamente, desde entonces, el alcohol me da pesadillas. Siempre que tomo alcohol en exceso o entre semana (cuando se supone debería descansar para ir a trabajar al día siguiente) siempre que hago eso, me dan terribles pesadillas, teniendo en cuenta la definición de pesadilla, un mal sueño que te despierta abruptamente. Y pues, no sé. Tal vez sea un placebo, tal vez realmente estoy cambiando, tal vez sólo estoy en mis veintitantos, pero de algo estoy segura: me siento en paz.

Pronto iré a un lugar lleno de gente malvibrosa, esa será la prueba de fuego. Jajaja...

Saludos a todos. Les dejo esta rolita jaja la cara está muy malvibrosa, pero es buenísima, un viaje... A ver si luego hago un post de rolas para viajar.




25.1.14

Un padre carpintero, una hija lectora.

Creo que una de las mejores cosas que tengo en la vida, es el oficio de mi papá, quien además de trabajar en una biblioteca, se dedica a la carpintería. Así que nada más vengo acá a Internet a presumir el contenido del nuevo regalito que me hizo nomás por leer mucho: un nuevo librero.


Ahí pude, finalmente, poner mi colección del poeta favorito de todos los críticos literarios y las mujeres: el Bukowski.




Yo sé que, además, envidian mi gran colección de novelas de Luis Spota... Nombre, rete chingón ese wey, y pura calidad para todos los críticos literarios.


También tengo algunos libros que serán motivo de envidia para investigadores literarios y educativos, entre ellos algunos de Paulo Freire, Emilia Ferreiro, Baudrilard, Jaime Labastida y Edgar Morin.


Éste sí les dará buena envidia: El ruido y la furia, de William Faulkner...



Y finalmente, mi pequeña colección de juegos para mi consola de Super Nintendo... Yeeeiii!! 


Ahí va el librerito, nomás que me dio flojera :P jaja no le pude tomar foto de frente porque tengo un desmadre (para variar) en mi cuarto.


Muchas gracias a mi papá... es bien chido...



5.4.13

No hay nada en el refri.

De un tiempo para acá he comenzado una especie de dieta. No dieta, vale, más bien comer balanceadamente. Por ejemplo, si me atraganto de alitas, lo compenso con una buena ración de ensalada; si como frijoles, procuro no comerme hasta seis tortillas; si estoy satisfecha, pero el platillo estuvo muy bueno, procuro no volver a servirme o al menos servirme una pequeñísima ración. Total que para ello, mis papás han comprado un chingo de frutas. Bien bonitos, apoyando siempre la correcta alimentación de su hija. Pero durante todo este tiempo, me he percatado de un montón de cosas bien curiosas respecto a la huevonada y los antojos, y propongo la siguiente ley sobre las visitas a la cocina:

"El antojo por comer algo es inversamente proporcional al tiempo que te toma prepararlo."

Es decir, la mayoría de las veces, que acudes a la cocina con hambre, abres el refri, quieres comer algo, pero ves tantas y tantas cosas, verduras, huevitos y demás... Tienes todos los ingredientes para hacer una deliciosa sopita o lo que sea, y no lo haces porque dices: "qué pinchi hueva". Así que te conformas con comerte una quesadilla o, en el peor de los casos, una manzana. Claro que si existe uno de esos guisos refrigerados, cuestión de meterlo algunos segundos al horno de microondas, y voilà.

Así me pasaba con las frutas. Hay una gran cantidad de ellas en el refri, melones, piña, papayas, sandía, mangos, manzanas, plátanos, naranjas, etc. Si ordeno según mi preferencia las siguientes frutas, sería algo así como:
1. Mango
2. Piña
3. Papaya
4. Sandía
5. Plátano
6. Naranja
7. Manzana

Pero lo cierto es que sólo he comido plátanos, manzanas y naranjas, en ese orden. Desafortunadamente, la sandía ya se echó a perder justamente por la pinchi huevonada que me da levantarme de esta computadora y picarla. Nada más de pensar en partir con un gigantesco cuchillo tamaña fruta, me entra la pereza y no hago nada. Entonces agarro una manzana, y la mastico con desgano.

De ahí viene el "no hay nada que comer" aun estando a reventar el refrigerador.

Luego me di cuenta, que este actuar no es algo privativo de mi persona, sino de muchísimas otras. Y que no sólo ocurre con las frutas, sino con TODO. Por ejemplo, muchos de nosotros, chihuahuenses, estamos inconformes con los nuevos cambios que desean realizarle a la ciudad, -y otros que ya le hicieron- entre ellos el balcón del palacio de gobierno, la reducción de la glorieta de Francisco Villa y el próximo traslado del mausoleo del citado general a la plaza del ángel Jedi. Pero nadie dice nada, nadie va a las protestas, nadie levanta un dedo. Eso sí, veo muchas quejas en feisbuc y en tuiter, e incluso en este blog. Pero estoy casi segura que sí nos van a mover el pinchi mausoleo, y ¿saben por qué? por huevones. Realmente son pocas las personas que actúan para hacer de este mundo un lugar mejor. Aunque bueno, ni hablar, yo no soy quién para estarme quejando, lo cierto es que estoy muy en contra del maltrato animal, las violaciones a mujeres en la India, el desperdicio del agua, la guerra de Corea y el mal aprovechamiento de los recursos naturales. Pero yo sólo los apoyaré hasta donde un clic me lo permita. Conozco los riesgos que esto conlleva, como padecer obesidad o adquirir el síndrome del túnel carpiano.

Pueden comenzar, misioneros del hambre, haciendo clic en el siguiente sitio.

http://www.thehungersite.com/clickToGive/ths/home

1.4.13

Los valientes no asesinan.

Quien tiene la palabra, tiene el poder. Muchos filósofos contemporáneos -y otros no tanto- hablan acerca del discurso y sus relaciones con el poder. Actualmente, hemos visto cómo los grupos de narcotráfico manifiestan este dominio colocando mantas con mensajes sangrantes, y el gobierno, al menos en el sexenio anterior, intentaba restaurar el discurso de tranquilidad y orden con sus comerciales de "Vivir mejor" y lo de "trabajamos para que tus hijos puedan salir a la calle" o "sacar a tus hijos de la calle", ya no recuerdo. Y luego, cómo para perder el miedo a la situación, vienen los discursos de burla ante tanta violencia o las críticas al mal gobierno. Se dispersaba un poco la atención, pero es cierto que la paz nunca era restaurada. Inútiles resultaron los intentos de tranquilizar a la ciudadanía, pues los mensajes de las narcomantas demostraban haber hecho más profunda su marca en la memoria colectiva. Impusieron su discurso y, por lo tanto, su poder.

Uno de los ejemplos históricos más emocionantes acerca de la palabra y el poder, fue allá en la época de Benito Juárez y las Leyes de Reforma, cuando éste se la pasaba huyendo por aquello de los enfrentamientos entre Liberales y Conservadores.

Resulta que el entonces presidente Juárez, había trasladado su gobierno a la ciudad de Guadalajara, donde el Tribunal de Justicia se acondicionó para recibirlo. Acababa de llegar a sus manos la noticia de una derrota en la batalla de Salamanca y se encontraban muy apesadumbrados. Supusieron que muchos de sus aliados también lo estarían, y siendo Benito Juárez aún el presidente oficial de nuestra nación, decidió redactar un mensaje de tranquilidad al país, y para ello se reunió con sus allegados en una salita de juntas de dicho Tribunal. Lo que ocurrió después, ninguno se lo tenía esperado. Resulta que, según recuerdo, fueron traicionados por el propio ejército que supuestamente los cuidaba en ese lugar (pinchis jalisciences, siempre del lado de la iglesia) y entró un "comando armado" al Tribunal de Justicia para terminar de una vez con la vida de Benito Juárez. Según Guillermo Prieto, -el que mejor describe lo ocurrido ese día porque estuvo ahí-, exclamó que Benito Juárez siempre se mantuvo sereno y que cuando el general Filomeno Bravo dio la orden de fusilarlo, éste permaneció dignamente en pie. No sabemos si fue cierto, pero igual podríamos tomar como ciertas sus palabras, porque generalmente, quienes escriben la historia, son los que dominaron la guerra y el discurso. Pero bueno, volviendo a la historia, Filomeno Bravo estaba dando la orden de que sus soldados se pusieran en posición para fusilar a Benito Juárez, y Guillermo Prieto narra a continuación:

Aquella terrible columna, con sus armas cargadas hizo alto frente a la puerta del cuarto... y sin más espera y sin saber quién daba las voces de mando, oímos distintamente: "¡Al hombro! ¡Presenten! Preparen! ¡ Apunten!..." 
Como tengo dicho el señor Juárez estaba en la puerta del cuarto; a la vez de "apunten", se asió del pestillo de la puerta, hizo hacia atrás su cabeza y esperó... 
Los rostros feroces de los soldados, su ademán, la conmoción misma, lo que yo amaba a Juárez... yo no sé... se apoderó de mí algo de vértigo o de cosa de que no me puedo dar cuenta... Rápido como el pensamiento, tomé al señor Juárez de la ropa, lo puse a mi espalda, lo cubrí con mi cuerpo... abrí mis brazos... y ahogando la voz de "fuego" que tronaba en aquel instante, grité: "¡Levanten esas armas!, ¡levanten esas armas!, ¡los valientes no asesinan...!" y hablé, hablé, yo no sé qué hablaba en mí que me ponía alto y poderoso, y veía entre una nube de sangre, pequeño todo lo que me rodeaba; sentía que lo subyugaba, que desbarataba el peligro, que lo tenía a mis pies... Repito que yo hablaba, y no puedo darme cuenta de lo que dije... a medida que mi voz sonaba, la actitud de los soldados cambiaba... un viejo de barbas canas que tenía al frente, y con quien me encaré diciéndole: "¿Quieren sangre? ¡Bébanse la mía...!" alzó el fusil... los otros hicieron lo mismo... Entonces vitoreé a Jalisco. 
Los soldados lloraban, protestando que no nos matarían y así se retiraron como por encanto... Bravo se pone de nuestro lado. Juárez se abrazó de mí... mis compañeros me rodeaban, llamándome su salvador y salvador de la Reforma... mi corazón estalló en una tempestad de lágrimas.
Gracias a Guillermo Prieto, Juárez salvó la vida. De hecho, ha sido de los pocos personajes históricos de aquella época tumultuosa que murió en la paz de su cama. Prieto también murió de viejo, en Tacubaya. A ambos los salvaron las palabras.

Esta historia la leí cuando estudiaba primaria, venía en uno de los libros de lecturas de aquel entonces que tenían historias tan maravillosas como "Francisca y la muerte" o "El leve Pedro". Sólo que en esa época yo no estaba tan inmiscuida en la importancia del lenguaje. No fue sino hasta que trabajé en Atención Telefónica, vendiendo engañosos planes tarifarios a personas que trabajaban en la maquila, me di cuenta del poder que tiene el discurso. Trabajar cuatro horas diarias durante todos los días, repitiendo el mismo guión en cada llamada, me dio la facultad de observar cómo cada palabra cuenta. Resulta que cambiando sólo algunas expresiones y demás, podía hacer una llamada perfecta, pero sin obligarlos a que compraran un plan tarifario. Había veces que me fallaba, y téngale, terminaba vendiendo uno. Pero luego hacía algunas tranzas como llenar mal la forma para que el equipo jamás llegara a sus manos y, por lo tanto, jamás se llevara a cabo el contrato. Es extraño, lo sé, sobre todo porque generalmente los vendedores buscan vender esos planes. Afortunadamente, yo no trabajaba por comisión.

El pedo con el discurso es, pues, dominarlo. Si dominas el lenguaje, puedes tener poder sobre todo lo que te rodea. Sin embargo, así como hay palabras de las que todos podemos hacer uso, unos más encuentran palabras prohibidas, y muy probablemente también tengan un poco limitado el poder en su discurso. Para algunas personas son las majaderías o con asuntos sexuales, los albures son un código más secreto y las referencias rimbombantes todavía menos accesibles para otra cantidad de personas. Pero a mí me extrañaba especialmente en un amigo, que tenía su propia palabra innombrable, y no precisamente referida a un objeto, sino a una persona. Nadie podía decir nunca el nombre de ella porque éste emanaba una malvibrosa incomodidad. Me pregunto qué pasaría si él, de pronto, decidiera nombrarla y, de esa forma, ir desgastando poco a poco su presencia.

Se dice que cuando uno nombra algo, lo posee. Las personas de la antigüedad comenzaron a nombrar las cosas para poder poseerlas, el mismo Adán en la Biblia, tiene la capacidad de nombrar las cosas para sentirlas más suyas. Por eso dicen que cuando tienes un problema, debes hablarlo, soltarlo, y de esa forma, si bien será más tuyo, poco a poco se irá desgastando. Como cuando repites una palabra tantas veces que pierde sentido. Así debería ser con los recuerdos dolorosos y las palabras que no queremos evocar.

Hay gente que intenta sepultar de golpe sus recuerdos, asesinarlos, pero no se dan cuenta que permanecen largo tiempo en su memoria, como la culpa ante un homicidio.

Es cierto, los valientes no asesinan sus recuerdos. Los nombran y los aceptan suyos. Los nombran tantas veces hasta que, poco a poco, sean cubiertos de olvido.

30.3.13

Beach House

De que existe una literatura femenina, yo considero que sí. No hay duda. Esto no significa que todas las morras escribamos literatura femenina, y la verdad, no sé qué tan posible sea que un hombre pueda escribir esta clase de textos. Dejando de lado que conocen los asuntos de crítica literaria posmoderna y la madre, creo que es mejor explicar qué se llama Literatura Femenina (o al menos lo que creo que es)... esto de la Literatura Femenina surgió por una especie de crítica al canon establecido (el canon establecido son las novelas que representan una época), en el que las voces feministas levantaron su queja de: "¿por qué no hay casi mujeres en el canon literario, cuando sí existieron escritoras?" y Harold Bloom, con palabras más refinadas, les responde: "es que no valen madre como escritoras, con sus honrosas excepciones". Y luego ya, surgió una crítica donde las mujeres, al vivir circunstancias sociales distintas a las masculinas, con todos estos patines de exclusión y crianza "femenina", justificaron que la escritura femenina, no es cierto que sea pésima, sólo incomprendida. Bueno, yo no estoy segura de eso, realmente muchas escritoras no me llenan en su manera de escribir, así como muchos hombres también escriben para la chingada, y con todo, son publicados por RandomHouse Mondadori. El problema aquí, me lo vino a revelar el meco del Bukowski en su novela Mujeres, donde una tipa le enseñó la novela que estaba escribiendo, a lo que él piensa:

"Glendoline sacó su novela y empezó a leernosla. No era del todo mala, pero era muy poco profesional y necesitaba mucha corrección. Glendoline suponía que el lector tenía que quedarse tan fascinado con su vida como ella misma lo estaba".

Viniendo de un wey que también, muchas de sus novelas las escribe como si todos nos fascináramos con las morras a las que se tira o las pendejadas que hace, pues es cierto: no a todos nos interesa lo que pasa en tu vida, ni lo que quieras escribir de ella. El patín con el Bukowski, es que metía mucho sexo y detalles morbosos que, igual no eran para nada de gran valor literario, pero procuraban que el lector se mantuviera pegado a la novela hasta el final.

Entonces, esta realidad impera en todas las redes sociales, llámese Facebook, Twitter, Instagram y el abandonado Google +... Es decir, por eso no les dan "like" a sus estados ni "favorito" o "retuitear" a sus pendejadas en tuiter. Porque son tan personales que a nadie le importan. Con la excepción de los tuitstars que, vale, pues siempre habrá alguien que les haga creer que alguna pendejada que digan es importante, nomás por ser ellos y no por el valor de lo que ponen. Es como si Borges dijera: "abajo el gobierno" y luego un wey sin jale, hippie, dijera: "abajo el gobierno". La cosa cambia.

Pero en fin, en este blog, que es más bien personal, yo no vine a contarles cosas que les interesen, sino que vengo a descargar todas mis cursilerías femeninas. Esta semana he estado reflexionando mucho sobre los recuerdos que se manejan en espiral y cómo la vida, al igual que las estaciones, son un ciclo con pequeñas derivadas a lo largo de su desarrollo. Hace aproximadamente un año yo estaba en Mérida, escuchaba Black Keys y Beach House... Y mientras estaba sentada, viendo la primavera por la ventana, recordé esas canciones de Beach House que siempre me recordaron a alguien, que estaban ahí como constante de que estaba tomando una mala decisión, de que debía seguir escuchando Beach House y que, cuando encontrara alguien a quien dedicarle una de esas canciones, sería alguien maravilloso. Pues vale, ya van dos canciones que le dedico a esa persona. Más bien como tres... Una fue hace casi exactamente un año: Lover of mine... Y después, la canción Take Care, sentía que debía dedicársela a alguien, pero dudaba montones... No lo hice... Y me di cuenta que, cuando le dedicara esa canción a alguien, sería alguien maravilloso...

Bien, siento que es el momento.

Yo sé que no les interesa lo que recuerdo, porque los recuerdos son míos y nada más. Pero igual, es interesante recordar cosas, y tener la certeza de que estás a punto de olvidar otras. No sé si sea algo feliz o algo triste. Por lo pronto, es primavera... Luego verano, después otoño e invierno... Y primavera otra vez.

14.3.13

La vida qué es la vida en tratar de entenderla se nos va la propia vida...

Nomás vine a decirles que esta vida es mía y hago con ella lo que quiera. De pronto, me sentí dueña de cada poro que exhala toda mi pasión, me di cuenta que puedo hacer de este mundo lo que me dé mi gana y puedo verlo en la perspectiva que más me plazca. Y nomás me desperté para decirles, que las cosas que me gustan las puedo transformar en lo que quiera, estas vacaciones voy a hacer algo maravilloso que les hará ver que todo es como a uno le da la chingada gana que sea. Hay momentos para estar bien alegre, y otros, para estar que te carga la chingada. Hasta el borracho del  Bukowski lo sabía, y encontró algo de bello en cada uno de esos momentos. Está bien revolcarse en tu propia inmundicia, pero jamás es bueno dejarse ahogar por la miseria. Esas mamadas automotivacionales que en otros momentos parecen vacías, se muestran como reveladoras verdades existenciales: el hoy está aquí, no lo vuelves a tomar, es más volátil que cualquier gas, que el dinero... Siempre es hoy. Y hoy voy a hacer lo que me dé mi chingada gana: si quiero drogarme, lo hago; si quiero ver la tele, lo hago; si quiero desvelarme, lo hago; si quiero oír a The Horrors, lo hago; si quiero abrazar un perrito, lo hago; si quiero nada más quedarme a tirar pinchi barrota, lo hago...

En fin, ahorita tengo ganas de publicar esta mierda y volverme a dormir. Tal vez juegue Papa Louie, o tal vez  decida guacarear mi existencia entera... No sé... Es todo un universo de posibilidades...