16.12.11

Miedo, es lo que debe tener el cielo...

Pude ver al miedo de frente, a través de unos ojos esquivos que tenían miedo a llorar, la voz quebrada por el miedo a decir algo mal, las manos trémulas como quien padece la enfermedad parkinsoniana... Fue en ese momento cuando sentí un vacío aterrador. La abrumadora soledad, de quien se encuentra perdido en una ciudad que no conoce, me cayó de golpe y estalló en mi vientre... Y tuve miedo de admitir que también tenía miedo... El terror de perder a alguien que se había incrustado en tus huesos como esas placas de metal, que si las arrancas te quiebran el fémur y piensas que no volverás a caminar. Temí convertirme en un "one hit wonder" noventero para destinarme al olvido... Y lo peor de todo: me dio miedo lanzar mi corazón a la licuadora para luego tomarlo, molido entre mis manos, y volverlo a colocar en el hueco de mi pecho, fingir que todo está bien, que late con la misma intensidad que antes, que no está ahogado y desmadrado, y hacer como que no me duele en las noches...

Ahora que el sufrimiento es verdaderamente inevitable, ya no estoy asustada... Pero duele. Duele más que un perro abandonado por su familia en la carretera. Pero, ¿qué le voy a hacer? Es triste haber vivido con la ilusión de convertirte en la obra predilecta de un artista, y luego ser un boceto desechado. Es triste que las palabras de amor en una carta no trasciendan más allá del papel. Es triste lo que la gente promete cuando se quiere... Creer que eres "the one", y luego vivir con el corazón masticado porque "dice mi mamá que siempre no"...

...

No lo sabes, pero hubo una temporada en la que estuve manejando por la carretera, todas las mañanas lloraba escuchando esas estúpidas canciones de Interpol. Era muy infeliz a tu lado, y tú también, por eso ya no nos veíamos nunca, por eso conocí a alguien más y me dejé llevar... pensé que el problema eras tú, pero la verdad es que nadie como tú me ha entendido cuando peor me he sentido. Ni siquiera él. Pensé que con alguien más iba a estar mejor, que iba a ser feliz para siempre, pero para siempre es mucho tiempo, y el problema no son los demás, soy yo...

Oh no, you try
You fly straight into my heart
You fly straight into my heart
Girl, I know you try
You fly straight into my heart
You fly straight into my heart
But here comes the fall...

¿Sabes? La otra vez escuché la canción de Read my mind. Y fue inevitable el torrente de recuerdos y la nostalgia, la tristeza, la melancolía... Me acordé de nosotros... Más que acordarme de nosotros, se me vino a la mente que fue ésa la canción que marcó nuestras vidas. Antes era la canción que nos unía, cuando yo te cantaba "can you read my mind?" tenía la certeza de que sí, que podías leer mi mente... después fue la canción que nos destrozó para siempre, en esa terrible noche donde todos los demonios que tenía guardados surgieron y lo eché todo a perder. Y a partir de ese momento he ido por la vida echando todo a perder. Entonces esa canción me recuerda constantemente que no soy capaz de ser feliz, que todo lo que llega a mis manos debo estarlo convirtiendo en mierda para que mi vida siga funcionando.

-Extrañamente, ahora que lo pienso, todo evento desastroso tiene como antecedente un vaso o una bebida caída. Ya van dos veces, pero nada más una te tocó vivir.-

Como esa canción, te acuerdas? Destroy everything you touch. Y así seguiré siendo. Ni tú ni nadie nadie puede cambiarme. Hasta hace unos días sólo recordaba lo malo de nuestra relación, como aquella vez que te dije que eras como Chayo y que ya no podía confiar en ti. La verdad el problema nunca fuiste tú, siempre lo he sido y seguiré siendo yo. Y hoy más que nunca lo odio (pinche cabrón culero mal nacido) y me detesto por haber sido tan ingenua... Soy como esa canción con la que he tenido tanto miedo de identificarme, soy como todas esas canciones de porquería, destruidas, soy como Quiero que me trates suavemente, como Not Even Jail, como Insight, como Pace is the trick, como esas horribles canciones que Bob Dylan le dedicó a Eddie Sedgwick. Y no entiendo, intento estar bien, pero no puedo dejar pasar una mínima oportunidad para echarlo todo a perder, para destruirlo todo y destruir a quienes me rodean. Cambiarles el agua por un trago amargo. Tarde o temprano, hasta los alcohólicos se cansan del alcohol... Y aún me pregunto cómo es que la gente puede olvidarme fácilmente. Lo mejor sería enterrarme para que puedan plantar sobre mí algo mejor. Y yo, ingenuamente creo que aún hay vacíos que no se pueden llenar. Todo es reemplazable. Todo. Hasta yo.


No queda de otra. Tanto lo estuve evitando que me ha llegado de golpe. Y este dolor se aloja en la boca del estómago, en la garganta, detrás de los ojos... Alguien dijo que el llanto es un animal oportunista que vive detrás de los ojos... Quiero desaparecer completamente, tal vez de esa forma desaparezca el dolor que vengo cargando, como a mi hijo más querido.

Todavía tengo miedo. Tengo miedo de ser feliz y que, otra vez, no pueda manejarlo... Pero, sabes? Aún no pierdo la esperanza...

2.11.11

CONVOCATORIA MUESTRA FOTOGRÁFICA

CONVOCATORIA MUESTRA FOTOGRÁFICA "LA MUERTE CHIQUITA".

Al público en general, estudiantes, fotógrafos y fotógrafas profesionales o aficionados, residentes en los Estados Unidos Mexicanos, se les invita a participar en la Muestra Fotográfica "La muerte chiquita". El objetivo es llevar a cabo una serie de eventos que se inserten en el (festival, jornadas, evento etc) "Letras huesudas: con una letra en la tumba". Que se llevarán a cabo del 14 al 17 de noviembre de 2011. La exposición fotográfica se encontrará en el vestíbulo de la Facultad de Filosofía y letras de la UACh durante ese periodo, y la inauguración de la misma será el 14 de noviembre a las 18:00 Hrs.


BASES

1. Pueden participar todos los estudiantes, fotógrafos y fotógrafas profesionales o aficionados, residentes en los Estados Unidos Mexicanos.
2. Las fotografías deben tener una temática relacionada con la muerte o "la muerte chiquita".
3. Las fotografías deben pertenecer a la persona que las presenta y no estar registradas bajo el nombre de otro individuo.
4. Las imágenes pueden estar acompañadas de una breve descripción poética (opcional).

RECEPCION

1. Las fotografías serán recibidas en formato digital, al correo electrónico muestra.la.muerte.chiquita@gmail.com
2. Las imágenes serán impresas en un tamaño máximo de 6"x8" con papel fotográfico mate. Si se requiere un tamaño menor favor de mencionarlo en la entrega.
3. El número máximo de fotografías por participante es de cinco.
4. Adjuntos a las imágenes deben encontrarse los siguientes datos: Título de la imagen, lugar y fecha (si es posible), nombre o seudónimo, datos generales del autor (domicilio, teléfono, correo electrónico).
5. El periodo de recepción de la fotografía será del 17 de octubre al 12 de noviembre de 2011 a las 23:00 hrs.
6. Se entregará constancia de participación a todos los expositores.
7. Nos reservamos el derecho de ignorar las fotografías de temática no asociada.

El colectivo de "Letras huesudas" no se hará responsable en caso de que algún participante incurra en alguna infracción de derechos de autor o cualquier otra.

27.10.11

Alumbramiento

Ella puso el corazón en la comida: tristeza sanguinolenta en un caldo deshecho.

Pasar treinta años de tu vida con una persona, para luego advertir, mientras ves un noticiero, que no amas a la persona con la que estás, con la que has dormido la mayor parte de las noches, que le escuchas roncar y te hiede al despertar. Que es vieja como zapato de segunda, monótona como infomercial, de carne pantanosa, piel amarilla, dientes de piedra gastada y manos de corteza. Qué locura. Todo mundo te advierte que en cualquier segundo puedes perder la vida, pero jamás te enseñan que, en cualquier momento, también puedes morir y seguir viviendo. O mejor dicho, vivir y estar muriendo. Que en cualquier momento se te descose la vida intentando repararla con retazos de felicidad. Creen que un acomodo de las funciones vitales es suficiente para la llamada "vida".

Ella me ha dado la vida varias veces. Ahora me ha tocado a mí parir su dolor. Río cuando llora, río cuando ríe, la abrazo cuando siente que no tiene nada más que su triste piel que la acaricie. Y lloro cuando no me ve... Acomodaré sus confidencias una a una en mi garganta, las ahogaré en mi estómago venenoso. Le diré: te quiero...

Aunque no sea de mí de quien espera escucharlo.

22.10.11

La existencia se hace soportable

He soñado mujeres con viseras de metal y collares amarrados a sus mandíbulas, ellas los usan por las puras ganas de vanidad... He soñado pinturas de casas en llamas y ahora que desperté no puedo dejar de pensar más que en reproducirlas. He soñado conciertos de DJ's y riots en cantinas, perros moribundos y prostitutas en las avenidas; cascadas adornadas de luces como si fueran parques de diversiones, miradas obsesivas y falos eyaculando... Pero eso, te digo, eso no es surreal. La realidad es siempre más extraña que la ficción.

En un día he contado más de 50 cucarachas juntas que escalan las paredes y quedan atrapadas debajo de un tape mal pegado. Arañas e insectos conviviendo en un mismo lugar por el terror a ser muertas por humanos; he visto luciérnagas que un día creí ya extintas, he visto zancudos que después de picarte abren una herida de navaja en los pies y sus punciones arden como quemaduras, moscas succionando la sangre. Mayates saludarme cada mañana con un torso de esmeralda y abejas bebiendo gasolina...

He tomado muchas manos y todas ellas me dicen una historia distinta. La niña del vestido azul tomó mi manita y supe que quería mi cariño, la niña de los trazos torpes me escribió "te ciero" y me abrazó durante toda la mañana, sus manos son lodosas y de que juega fútbol, tan yo hace muchos años. El niño de la mirada se cubre sus ojos cuando llora, con las manitas llenas de pimienta. La vieja de las manos de lejía: nunca habían sido tan hermosas, jamás sus pétalos se vieron mejor. Algunas manos tiemblan, otras tienen un color verdoso, otras me acarician, otras más agarran mi corazón y lo confortan...

No, tal vez no sea soportable, pero la existencia sigue.

9.10.11

qué insoportable se hace la existencia, en sinco episodios


Episodio uno. Atardecer.

Esa tarde era como estar en un sueño. Di la media vuelta y esperaba despertar de esa mala pesadilla. Intenté abrir los ojos y salir del país de Morfeo... Imposible. Yo tenía un examen oral, y todo eso estaba pasando. ¿Qué se puede hacer cuando ya todo está perdido? Continuar con la marea. Dejarse arrastrar. Llorar hasta desaparecer.

Ya en clase hablamos de esa novela donde sólo hay destrucción, esnobismo y decadencia. Sol en mi cara. Términos médicos, las chabolas, las prostitutas, los cafés... Y llegó el atardecer. El salón se oscureció. Quedamos a media luz y nadie hizo nada por cambiarlo. Todo el ambiente se convirtió en parte de mi sueño, de mi aparente resfrío...


Episodio dos. Mañana de burritos.

Un nuevo día. Frío, agradable. Yo: misma ropa del día anterior. Alarma de mensaje. Expectativa. Nada. Amiga de maestría avisando su inasistencia... Hueco en el estómago... Encendido del carro, Joy Division de fondo. Llegada a la escuela. Ver hora. Mensaje sin leer. Él. Marejada de jugos gástricos. Agua salada en los párpados. "Buenos días muy estimados compañeros". Relación: yo - computadora. Pensamientos. La constante: él. Visita al baño y el mar adentro. Tic tic tic tic. Enviar. Más clase. Mirar el celular. Dos horas después estábamos en los burritos. José José se hace presente y cantamos a viva voz. Observamos a un hombre que come solo. "Ya dejó a la mujer esperando los burritos en la casa" dijo una. Yo pienso que tal vez ni siquiera mujer tiene, y por eso come solo. "Qué bien que estamos juntas, como dice Brenda, qué bonito momento". Pero no, ya no lo digo yo. He perdido mi identidad, al menos la mitad. Yo ya no soy yo ni mi casa es ya mi casa. Manejo por calles atascadas de carros. Parece que hay una carrera. Mirar el celular. Joy division se hace insoportable y me llena una descarga de ansiedad. Ahora voy a la escuela. Llego tarde a clase pero qué importa, siempre lo hago, con la misma ropa de ayer. Mirar el celular. En el receso, petisa me ofrece su hombro y yo lo acepto. Nuevamente a clase. Leemos un cuento sobre una anciana y sus divagaciones. Cómo un hombre la dejó plantada. Cómo va a morir. Pienso en mi abuela. Quedó inconcluso... Quiero ir a casa, no sin antes volver a mirar el celular...


Episodio tres. Noche surreal.

Podría describir mi circunstancia poéticamente. Podría embellecer mi tristeza, revolcarme plácidamente en mi inmundicia terrenal, pero no, no hay emoción, sólo la emoción de la sinemoción. Nihilismo. ¿El lenguaje puede ser nihilista? Nah, mecadas, digo yo. Una palabra se convierte en nada sólo al repetirla muchas veces. Muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas... Hay ocasiones en que sientes que no haces las cosas que deberías, que no tienes "deja vu" porque vas por un camino que no es el correcto. Que la vida no se siente como vida porque uno se encuentra inmerso en un sueño. Algo real-maravilloso, en el sentido conceptual del término, porque esto no tiene nada de real y mucho menos de maravilloso. La insoportable irrealidad del no-ser. Así fue esa noche, la noche surreal. Mis manos no son mías ya, se han quedado con la sensación de Morfeo, el volante es una materia extraña, sé que está ahí porque lo veo pero no lo siento. Mis manos flotan, intentan tocar algo pero no pueden. Tal vez soy yo la que no existe. Ya no sé si voy sentada o si floto. Si me he convertido en parte del asiento del auto rojo. Ya no sé...

Entramos al lugar más irreal del mundo, iluminado con luces rojas de neón. Ya antes había estado ahí, muchas otras veces, pero no como estoy ahora. Es extraño, eran aguas distintas del mismo río. Ahí estaban los amigos y las caguamas (dije caguamas? perdón, caguamones) y yo sin ganas de pistear. ¿Qué más podía hacer? Saqué veinte pesos, los cambié por moneditas y a poner canciones. Mis amigos intuyeron mis ánimos e intercalaron sus canciones con las mías.

Al principio todo fue un viaje bien pirata: "y no sabemos ni nuestros nombres, no ignoramos nuestros excesos...", La Barranca, Gustavo Cerati, tainted love y chalalá. Luego llegó Juan Gabriel y el José José de cajón para estas circunstancias. Todo estaba bien, "qué triste fue decirnos adiós, cuando nos adorábamos más". Todo bien, canciones que uno conoce y las canta de cotorreo. El problema fue con Bob Dylan. La desgracia se hizo insoportable y la tumba de sal que era volvióse añicos: (oh, mama, can this really be the end?) Intenté estar bien. Es imposible.

Invariablemente no puedo dejar de pensar en Leo Dan y su "como te extraño...", en José José y su nave del olvido que no ha zarpado, y las manos donde todavía quedan primaveras para compartir. Casualmente es trending topic en tuiter. No puedo dejar de pensar en muchas cosas, más que intentar pensar si lo hice mal, si algo hice mal, pero no, no fue eso, no fue algo que haya estado mal... Sólo me queda ese vacío de las cosas que se han quedado sin hacer. Las películas que no vimos, las caricias que no nos dimos, los abrazos que me faltan, las fotografías que jamás existirán, los viajes irrealizados, los planes que no serán, las canciones que no bailamos, los aracles que no ejecutamos, las historias antes de dormir que no le conté, las cosas que no le regalé, los paseos que no daremos, las letras que no le dediqué y hasta las peleas que no tuvimos... Los viajes que juntos hacíamos en su habitación, cuando él y yo éramos yo-y-él... Y después podía dormir a su lado... ¿Por qué el amor no puede ser suficiente? ¿No debería estar mejor ahora? El tiempo juntos no fue suficiente porque sólo para amarle necesitaba la vida. Parece que alguien me estuviera practicando una resucitación cardiopulmonar cada vez que lo recuerdo. Joy Division no tiene gracia así. Bob Dylan me quiebra las piernas. Esa noche nadie puso canciones de Café Tacuba, que si no me hubieran estallado las vísceras. "Brenda, vas lenta pisteando.", "Oh, bueno! Tal vez no quiero pistear, tal vez sólo quiero taladrarme el cerebro. ¿Me permiten? Voy al baño a sacarme los ojos. Perdón, secármelos..."

Y en la noche nada tiene sentido, las conversaciones son vacías, los tragos son desechables, ni siquiera llega al corazón la canción de "quiero caminar por encima de tu pelo", porque no puedo llegar al ombligo de tu oreja ni darte un beso de desayuno. Lo único que quiero es comer frijoles y vomitarlos más tarde... Y con un hilo de esperanza, de esos que no me gustan, miro el celular una última vez.


Episodio cuatro. La Virgen de Guadalupe y otras historias.

A la mañana todo se ve diferente. Esta vida sigue siendo un sueño, pero poco a poco se va acercando a la realidad. A una extraña realidad hipersensible donde cada objeto altera los sentidos según su propia naturaleza. Los peluches se convierten en una solitaria compañía, dulce pero solitaria. Los perros adquieren una singular belleza, completamente acariciables, mordibles y casi hasta besables. El perro que se asoma por tu ventana comprende tu tristeza y te mira con esos extraños ojos, el semblante que a veces adquieren los caninos, haciéndolos tan melancólicos.

Entonces uno se decide a dar un paseo con los padres. Ir por la abuela y demás. Sé que se aproxima un largo episodio de malegría. La entrada al lugar está custodiada por la virgen de Guadalupe, que no me mira, sólo observa al piso como sintiendo vergüenza... es que ayer la vi tomada del brazo de un alcohólico... Y por ahí entramos al lugar que huele a leche podrida: la ancianidad en su amplia expresión. Todos ellos, abandonados, con la piel arenosa, el desayuno embarrado en la cara. No sé cómo, pero aguanto las ganas de llorar. El jardin afuera es bello, con algo de melancolía que lo hace bello. Aquí dentro todo es grotesco. Mi abuela no está entre los ancianos. Está en el patio. Sí, así tenía que ser ella, siempre le gustaron las plantas, ella olía a geranios. La veo, le sonrío, la saludo, la llamo por su nombre. Parece que me reconoce. Tomo su mano y de pronto recordé que ya tenía meses sin tomar su mano. Esa mano de cloro y detergente que siempre me gustaba explorar. Tenía pétalos de rosa en las manos. Siempre me gustaron, me decía: mis manos eran como las tuyas, tenía los dedos muy delgados, y también manchas rojas, pero no me gustan, nunca me gustaron. Le robé sus manos, por eso me regaló ese anillo de aguamarina (en tu cara, pinche prima gorda). Después llevé su mano a mi brazo y la saqué de ese lugar, entre las sonrisas condescendientes de sus compañeros de celda. Pese a la decrepitud, todos parecen estar más cuerdos que ella.

Fuimos a dar un paseo al centro comercial. Fue en su silenciosa compañía donde encontré el consuelo que sólo un regazo de abuela puede dar cuando eres niño. Compartimos jugo y quesitos, sonrisas melancólicas y sonrisas de verdadera alegría. Me gusta ladrarle tiernamente cerca de su oído. Me gusta ver las arrugas que se le hacen en los ojos cuando sonríe. Me gusta que a veces ve cosas que yo no veo, como cambios de color en el mosaico del piso, tomas de agua para los bomberos, colores y objetos extraños. Pese a todas las desgracias, a veces me gusta mi abuela... Lo triste es cuando llegamos a la casa y ya no somos sólo ella y yo, sino también los demás. Qué horror. Los demás no comprenden nuestro mundo. Le dije: "regreso al ratito". Mentirosa, la dejé sola hasta que fue hora de irnos. "Ya vámonos abuela", "¿por qué no viniste? a dónde fuiste?" Primeras palabras que dice comprensibles y me rompen el corazón. Qué egoísta he sido. No pensé que mi presencia fuera un alivio para su ancianidad, que le regresaran un momento la memoria y la razón. Tomé nuevamente su mano. Hace tanto tiempo que no la tomaba. Ah, esa mano de talco y sal, esa mano de áspera dulzura... La mano de una Guadalupe comida por cisticercos...

Cuando la dejé de nuevo en aquel lugar, el de la virgen, una mujer la abrazó. Fue tan triste ver su pequeña figura envuelta en un suéter turquesa sintiendo esa muestra de afecto. Nadie en la casa lo hace. Por eso está mejor entre la decrepitud, es mejor de lo que podría darle su propia familia. Tuve que tragarme el llanto, tuve que dejar de ver, tuve que dejar de sentir, darme media vuelta sin decirle adiós. Perdón, abuela. Qué egoísta he sido...


Episodio sinco. Fin.

Qué triste es la tristeza.
Me voy a volver loca.
Tal vez en unos días más ya no esté consciente de si estoy loca o no, y esa será la verdadera locura.

Qué insoportable se hace la existencia.

11.7.11

insomnio

Esta noche soñé que iba a un teatro, un teatro mágico. En la entrada, una persona me decía: pase, pase, la entrada cuesta la razón. Yo sonreí, casi solté una carcajada por la referencia, pero esa sonrisa trascendió el sueño, despertándome con la manifestación de una leve risilla mía. No pude volver a dormir en unas horas. Me tiene preocupada si pagué o no el boleto de entrada.

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Despierta me quedé pensando en esas canciones horrorosas que hablan acerca de quedarse despierto pensando en alguien. "Esa noche como todas desperté pensando en ti, y en mi reloj todas las horas veo pasar...", "quiero dormir cansado para no pensar en ti..." y me di cuenta de que debe ser una sensación desoladora, horrorosa como esas canciones. Como si una roca fuera puesta en el pecho, y oprimiera la respiración, luego le saliera una raíz que se mete en la carne, los pulmones, el corazón, las costillas y el estómago... Pero al fin y al cabo no sería un árbol verde, alegre, con sabia, nidos de aves y lleno de vida, sino uno gris, seco, vampiresco, como la roca de la que nació.

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Soñé que tenía una gran bola en el brazo que iba creciendo en una extraña masa purulenta. Desperté con alivio al darme cuenta que sólo había sido un sueño. Intranquila, me levanté por un bocadillo nocturno al refrigerador, mi brazo me daba comezón. Con la luz del artefacto electrónico que enfría los alimentos con el fin de conservarlos, observé el lugar del escozor... Una bola pequeña, como señal de un piquete o mordida, estaba en el brazo opuesto al que soñé la masa purulenta. Fui a mi recámara, busqué y rebusqué algun animal que pudiera haberme ocasionado eso, pero no encontré nada. Aproximadamente media hora me tomó eso, y en ese tiempo, la roncha había desaparecido, sólo quedaron unas pequeñas marcas en el lugar de la molestia, como vestigio de la mordida. Tuve miedo, porque entonces algo que no dejaba seña de haber estado ahí, había succionado algún líquido de mi cuerpo. Y entonces me resigné a que pronto estaría alucinando con seres antropomórficos sentados en mi cama, estaría sufriendo de anemia y muriendo de un extraño padecimiento, hasta que alguien levantara mi colcha y encontrara con espanto que un gigantesco animal alargado me estaba comiendo poco a poco la sangre.

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Más tarde, entre sueños, escuché una canción de Joy Division. Me dio una alegría inconmesurable porque pensé que sería la música de mi corazón, como la que escuchaba la pequeña Momo, y me puse a cantar, hasta que se me hizo extraño que saliera otra canción y tuve que despertar. Vi que el iPod que tenía a un lado se había encendido solo y no pude más que sentir una extraña decepción. Aunque, pensándolo bien, tal vez fue lo mejor, porque de otro modo, hubiera sido deprimente que Joy Division representara la música de mi corazón.

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Cerca de las 5 de la mañana pude conciliar el sueño, y ahí estaba yo, gozando tranquilamente de los placeres oníricos, cuando, entre esos mismos sueños, escuché la voz de una mujer:

-Despierta... Despierta
-No! no me voy a despertar -resongué
-Te voy a levantar -respondió
-Ay sí, como no.


Ring... Ring...

El timbrazo del teléfono me obligó a dejar mi cama para contestar.

Levanté el auricular.

-Bueno... -dije aún dormida, pero al otro lado de la bocina no escuchaba nada... - BUENO!! -dije en voz alta ya más despierta y molesta por la interrupción


-Buenos días -dijo una mujer al otro lado
-Buenos días -respondí.

Tonos de ocupado

"Pendeja... sí me despertó."

20.6.11

Putas

Putas. Putas. Las mujeres adoran decirse putas. Entre morras, es el insulto preferido y que con más saña dicen: "PUH-TA"... Presión fuerte en el "pu", chasquido de la lengua en el "ta". Nomás por ser promiscuas ya son putas. Pero no saben que en realidad las putas son prostitutas, sexoservidoras, meretrices, nada que ellas confunden con el libertinaje sexual o la suerte con los muchachos, o cambiar de novios a cada rato, o disfrutar de su cuerpo y sus goces, o usar faldas cortas o lo que sea. Hace poco hubo una marcha en favor de las "putas", porque las mujeres están cansadas de que en las calles los hombres les digan piropos, obscenidades por la ropa que usan, también abogaban por tener libertad a la hora de decidir sobre si realizar o no el acto sexual. Por favor, ni siquiera al exigir su libertad sexual son putas. Y el epíteto fue elegido por mero sarcasmo pero creo que entre mujeres se llaman más de esa forma... Y lo seguirán haciendo... La prostitución es un trabajo, implica dinero a cambio, a veces ni siquiera pueden decidir sobre con quién tener sexo porque, como cualquier trabajo, es una mera obligación. ¿Y quién no ha sido llamada puta? También yo. Todas injustamente. Y la única vez que en verdad me he sentido como tal, nadie me lo dijo, sólo el dinero. Una ocasión, finalizado el acto sexual, me dieron cien pesos y me dejaron a la buena de dios en la calle. Quería quedarme con 60 pesos para al menos disfrutar el dinero, pero el dolor físico y sentimental era tan grande que preferí pagarme un taxi de regreso y unas pastillas que me impedirían cualquier mala sorpresa. A veces una se pregunta cómo se puede ser tan estúpida por una idea errónea del amor a los 17 años. Síganse pues llamando putas. Yo pienso que son unas pendejas.


Por cierto, todo lo anterior, era sarcasmo.