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30.3.14

Chihuahuitas, el De Efe los espera.

Me cae gorda la gente que se la pasa quejándose, tal vez por eso, a veces no puedo ni conmigo misma. Soy de las personas que, internamente, se la pasa quejándose de todo. El problema, tal vez, es que no me gusta soltar tanta mierda. Por eso me la guardo y hasta me deleito en ella. Desafortunadamente éste no es el caso, quizá porque mientras me bañaba, mis poros se abrieron y dejaron salir toda la perorata (jaja qué chida palabra, perorata) materializada en entrada bloguera. Los blogs son tan pasados de moda, pero corresponden a una especie de catarsis de nuestra era. Así que ahí les va:

Chihuahuitas que maman el De Efe, váyanse, el De Efe los espera.

Muchos justifican su hastío hacia nuestro estado por aquello de "es un rancho donde todos se conocen", "siempre son los mismos bares", "está muy aburrido". Bueno, todas esas afirmaciones son medianamente ciertas. la primera es, desde mi punto de vista, la más cierta de todas. Esto puede ser una bendición o una maldición. Para mí, pues es algo chido. Siempre que conozco a alguien sé que se establecerá alguna conexión con alguien que ya conozco, y siento que la relación, por lo tanto, será más interesante.

Para explicar mi punto, hago la semejanza con las nuevas ideas que conectamos a conocimientos previos en nuestras redes neuronales. Existe una explicación científica que justifica el aprendizaje significativo, aquel que se relaciona con algo que nosotros ya conocemos antes, promoviendo una efectiva neuroplasticidad: la cosmovisión. Dicho en palabras más comprensibles y menos pseudopedagógico-neurológicas, si nosotros vamos a aprender algo nuevo, es importante que lo relacionemos con algo que ya conocemos, de esta forma, neuronas que ya tengan almacenado un aprendizaje semejante, comienzan a mandar información y se hacen "amigas", promoviendo un aprendizaje más fuerte y que, a la larga, será más difícil que lo olvidemos. A esto se le puede llamar comprensión o asimilación.

Pues bien, lo mismo ocurre con las relaciones en Chihuahua. Cuando nosotros conocemos a alguien nuevo, y que a su vez conoce a otra persona relacionada con nosotros, se crea un vínculo más estrecho con esa persona. Lo negativo es cuando esa persona que conocemos nos tira malavibra, y pues habla pestes de nosotros... De cualquier forma, si nos vemos obligados a dicha convivencia, posiblemente cambie la percepción que tengan de nosotros y sea una relación más interesante.

La gente que se va al De Efe, dudo que se vayan así nomás, a la incertidumbre, sin tener gente que conozcan allá. Para los que lo hagan de esa forma: mis respetos. Son unos verdaderos aventureros...

Luego están las afirmaciones de "siempre son los mismos bares" y "está muy aburrido"... Bueno, es que la capacidad de diversión de una persona no se encuentra en la cantidad de centros nocturnos que existan en un lugar, sino a la propia capacidad de variar o disfrutar con su propia vida.

De algo estoy segura, no importa si se van al De Efe, a la sierra más remota o a Japón: quien tiene una visión mediocre de la vida, se aburrirá en cualquier lugar. Así que dejen de buscar pretextos para llamar aburrido a este lugar, lo más pesado de soportar debe ser su propia existencia.

Pobre De Efe. Se me figura una vaca temblando para sacarse de encima tanto animal.

1.8.12

¿Are you talkin' to me?

Neta, cómo escribo mariconerías en este blog jajaja... Les prometo que mi época de cursilerías y demás ha quedado atrás, volveré a la de descripciones de aracles y sarcasmos, neta, esa estaba bieeen chingona, y mucho más entretenida, a poco no?... Pero eso será luego, ahorita quiero irme a pistear... Bueno, no. Nomás voy a seguir de pinche ociosa en esta computadora. Porque quiero y porque puedo y porque estoy de vacaciones. Saludos raza.

22.4.12

Odio como me hablas y también tu aspecto...



... No soporto que lleves mi coche ni que me mires así.
Aborrezco esas botas que llevas y que leas mi pensamiento.
Me repugna tanto lo que siento que hasta me salen las rimas.
Odio que me mientas y que tengas razón, odio que alegres mi corazón, pero aún más que me hagas llorar.
Odio no tenerte cerca y que no me hayas llamado.
Pero sobre todo odio no poder odiarte, porque no te odio ni siquiera un poco. Nada en absoluto.

22.10.11

La existencia se hace soportable

He soñado mujeres con viseras de metal y collares amarrados a sus mandíbulas, ellas los usan por las puras ganas de vanidad... He soñado pinturas de casas en llamas y ahora que desperté no puedo dejar de pensar más que en reproducirlas. He soñado conciertos de DJ's y riots en cantinas, perros moribundos y prostitutas en las avenidas; cascadas adornadas de luces como si fueran parques de diversiones, miradas obsesivas y falos eyaculando... Pero eso, te digo, eso no es surreal. La realidad es siempre más extraña que la ficción.

En un día he contado más de 50 cucarachas juntas que escalan las paredes y quedan atrapadas debajo de un tape mal pegado. Arañas e insectos conviviendo en un mismo lugar por el terror a ser muertas por humanos; he visto luciérnagas que un día creí ya extintas, he visto zancudos que después de picarte abren una herida de navaja en los pies y sus punciones arden como quemaduras, moscas succionando la sangre. Mayates saludarme cada mañana con un torso de esmeralda y abejas bebiendo gasolina...

He tomado muchas manos y todas ellas me dicen una historia distinta. La niña del vestido azul tomó mi manita y supe que quería mi cariño, la niña de los trazos torpes me escribió "te ciero" y me abrazó durante toda la mañana, sus manos son lodosas y de que juega fútbol, tan yo hace muchos años. El niño de la mirada se cubre sus ojos cuando llora, con las manitas llenas de pimienta. La vieja de las manos de lejía: nunca habían sido tan hermosas, jamás sus pétalos se vieron mejor. Algunas manos tiemblan, otras tienen un color verdoso, otras me acarician, otras más agarran mi corazón y lo confortan...

No, tal vez no sea soportable, pero la existencia sigue.

9.10.11

qué insoportable se hace la existencia, en sinco episodios


Episodio uno. Atardecer.

Esa tarde era como estar en un sueño. Di la media vuelta y esperaba despertar de esa mala pesadilla. Intenté abrir los ojos y salir del país de Morfeo... Imposible. Yo tenía un examen oral, y todo eso estaba pasando. ¿Qué se puede hacer cuando ya todo está perdido? Continuar con la marea. Dejarse arrastrar. Llorar hasta desaparecer.

Ya en clase hablamos de esa novela donde sólo hay destrucción, esnobismo y decadencia. Sol en mi cara. Términos médicos, las chabolas, las prostitutas, los cafés... Y llegó el atardecer. El salón se oscureció. Quedamos a media luz y nadie hizo nada por cambiarlo. Todo el ambiente se convirtió en parte de mi sueño, de mi aparente resfrío...


Episodio dos. Mañana de burritos.

Un nuevo día. Frío, agradable. Yo: misma ropa del día anterior. Alarma de mensaje. Expectativa. Nada. Amiga de maestría avisando su inasistencia... Hueco en el estómago... Encendido del carro, Joy Division de fondo. Llegada a la escuela. Ver hora. Mensaje sin leer. Él. Marejada de jugos gástricos. Agua salada en los párpados. "Buenos días muy estimados compañeros". Relación: yo - computadora. Pensamientos. La constante: él. Visita al baño y el mar adentro. Tic tic tic tic. Enviar. Más clase. Mirar el celular. Dos horas después estábamos en los burritos. José José se hace presente y cantamos a viva voz. Observamos a un hombre que come solo. "Ya dejó a la mujer esperando los burritos en la casa" dijo una. Yo pienso que tal vez ni siquiera mujer tiene, y por eso come solo. "Qué bien que estamos juntas, como dice Brenda, qué bonito momento". Pero no, ya no lo digo yo. He perdido mi identidad, al menos la mitad. Yo ya no soy yo ni mi casa es ya mi casa. Manejo por calles atascadas de carros. Parece que hay una carrera. Mirar el celular. Joy division se hace insoportable y me llena una descarga de ansiedad. Ahora voy a la escuela. Llego tarde a clase pero qué importa, siempre lo hago, con la misma ropa de ayer. Mirar el celular. En el receso, petisa me ofrece su hombro y yo lo acepto. Nuevamente a clase. Leemos un cuento sobre una anciana y sus divagaciones. Cómo un hombre la dejó plantada. Cómo va a morir. Pienso en mi abuela. Quedó inconcluso... Quiero ir a casa, no sin antes volver a mirar el celular...


Episodio tres. Noche surreal.

Podría describir mi circunstancia poéticamente. Podría embellecer mi tristeza, revolcarme plácidamente en mi inmundicia terrenal, pero no, no hay emoción, sólo la emoción de la sinemoción. Nihilismo. ¿El lenguaje puede ser nihilista? Nah, mecadas, digo yo. Una palabra se convierte en nada sólo al repetirla muchas veces. Muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas... Hay ocasiones en que sientes que no haces las cosas que deberías, que no tienes "deja vu" porque vas por un camino que no es el correcto. Que la vida no se siente como vida porque uno se encuentra inmerso en un sueño. Algo real-maravilloso, en el sentido conceptual del término, porque esto no tiene nada de real y mucho menos de maravilloso. La insoportable irrealidad del no-ser. Así fue esa noche, la noche surreal. Mis manos no son mías ya, se han quedado con la sensación de Morfeo, el volante es una materia extraña, sé que está ahí porque lo veo pero no lo siento. Mis manos flotan, intentan tocar algo pero no pueden. Tal vez soy yo la que no existe. Ya no sé si voy sentada o si floto. Si me he convertido en parte del asiento del auto rojo. Ya no sé...

Entramos al lugar más irreal del mundo, iluminado con luces rojas de neón. Ya antes había estado ahí, muchas otras veces, pero no como estoy ahora. Es extraño, eran aguas distintas del mismo río. Ahí estaban los amigos y las caguamas (dije caguamas? perdón, caguamones) y yo sin ganas de pistear. ¿Qué más podía hacer? Saqué veinte pesos, los cambié por moneditas y a poner canciones. Mis amigos intuyeron mis ánimos e intercalaron sus canciones con las mías.

Al principio todo fue un viaje bien pirata: "y no sabemos ni nuestros nombres, no ignoramos nuestros excesos...", La Barranca, Gustavo Cerati, tainted love y chalalá. Luego llegó Juan Gabriel y el José José de cajón para estas circunstancias. Todo estaba bien, "qué triste fue decirnos adiós, cuando nos adorábamos más". Todo bien, canciones que uno conoce y las canta de cotorreo. El problema fue con Bob Dylan. La desgracia se hizo insoportable y la tumba de sal que era volvióse añicos: (oh, mama, can this really be the end?) Intenté estar bien. Es imposible.

Invariablemente no puedo dejar de pensar en Leo Dan y su "como te extraño...", en José José y su nave del olvido que no ha zarpado, y las manos donde todavía quedan primaveras para compartir. Casualmente es trending topic en tuiter. No puedo dejar de pensar en muchas cosas, más que intentar pensar si lo hice mal, si algo hice mal, pero no, no fue eso, no fue algo que haya estado mal... Sólo me queda ese vacío de las cosas que se han quedado sin hacer. Las películas que no vimos, las caricias que no nos dimos, los abrazos que me faltan, las fotografías que jamás existirán, los viajes irrealizados, los planes que no serán, las canciones que no bailamos, los aracles que no ejecutamos, las historias antes de dormir que no le conté, las cosas que no le regalé, los paseos que no daremos, las letras que no le dediqué y hasta las peleas que no tuvimos... Los viajes que juntos hacíamos en su habitación, cuando él y yo éramos yo-y-él... Y después podía dormir a su lado... ¿Por qué el amor no puede ser suficiente? ¿No debería estar mejor ahora? El tiempo juntos no fue suficiente porque sólo para amarle necesitaba la vida. Parece que alguien me estuviera practicando una resucitación cardiopulmonar cada vez que lo recuerdo. Joy Division no tiene gracia así. Bob Dylan me quiebra las piernas. Esa noche nadie puso canciones de Café Tacuba, que si no me hubieran estallado las vísceras. "Brenda, vas lenta pisteando.", "Oh, bueno! Tal vez no quiero pistear, tal vez sólo quiero taladrarme el cerebro. ¿Me permiten? Voy al baño a sacarme los ojos. Perdón, secármelos..."

Y en la noche nada tiene sentido, las conversaciones son vacías, los tragos son desechables, ni siquiera llega al corazón la canción de "quiero caminar por encima de tu pelo", porque no puedo llegar al ombligo de tu oreja ni darte un beso de desayuno. Lo único que quiero es comer frijoles y vomitarlos más tarde... Y con un hilo de esperanza, de esos que no me gustan, miro el celular una última vez.


Episodio cuatro. La Virgen de Guadalupe y otras historias.

A la mañana todo se ve diferente. Esta vida sigue siendo un sueño, pero poco a poco se va acercando a la realidad. A una extraña realidad hipersensible donde cada objeto altera los sentidos según su propia naturaleza. Los peluches se convierten en una solitaria compañía, dulce pero solitaria. Los perros adquieren una singular belleza, completamente acariciables, mordibles y casi hasta besables. El perro que se asoma por tu ventana comprende tu tristeza y te mira con esos extraños ojos, el semblante que a veces adquieren los caninos, haciéndolos tan melancólicos.

Entonces uno se decide a dar un paseo con los padres. Ir por la abuela y demás. Sé que se aproxima un largo episodio de malegría. La entrada al lugar está custodiada por la virgen de Guadalupe, que no me mira, sólo observa al piso como sintiendo vergüenza... es que ayer la vi tomada del brazo de un alcohólico... Y por ahí entramos al lugar que huele a leche podrida: la ancianidad en su amplia expresión. Todos ellos, abandonados, con la piel arenosa, el desayuno embarrado en la cara. No sé cómo, pero aguanto las ganas de llorar. El jardin afuera es bello, con algo de melancolía que lo hace bello. Aquí dentro todo es grotesco. Mi abuela no está entre los ancianos. Está en el patio. Sí, así tenía que ser ella, siempre le gustaron las plantas, ella olía a geranios. La veo, le sonrío, la saludo, la llamo por su nombre. Parece que me reconoce. Tomo su mano y de pronto recordé que ya tenía meses sin tomar su mano. Esa mano de cloro y detergente que siempre me gustaba explorar. Tenía pétalos de rosa en las manos. Siempre me gustaron, me decía: mis manos eran como las tuyas, tenía los dedos muy delgados, y también manchas rojas, pero no me gustan, nunca me gustaron. Le robé sus manos, por eso me regaló ese anillo de aguamarina (en tu cara, pinche prima gorda). Después llevé su mano a mi brazo y la saqué de ese lugar, entre las sonrisas condescendientes de sus compañeros de celda. Pese a la decrepitud, todos parecen estar más cuerdos que ella.

Fuimos a dar un paseo al centro comercial. Fue en su silenciosa compañía donde encontré el consuelo que sólo un regazo de abuela puede dar cuando eres niño. Compartimos jugo y quesitos, sonrisas melancólicas y sonrisas de verdadera alegría. Me gusta ladrarle tiernamente cerca de su oído. Me gusta ver las arrugas que se le hacen en los ojos cuando sonríe. Me gusta que a veces ve cosas que yo no veo, como cambios de color en el mosaico del piso, tomas de agua para los bomberos, colores y objetos extraños. Pese a todas las desgracias, a veces me gusta mi abuela... Lo triste es cuando llegamos a la casa y ya no somos sólo ella y yo, sino también los demás. Qué horror. Los demás no comprenden nuestro mundo. Le dije: "regreso al ratito". Mentirosa, la dejé sola hasta que fue hora de irnos. "Ya vámonos abuela", "¿por qué no viniste? a dónde fuiste?" Primeras palabras que dice comprensibles y me rompen el corazón. Qué egoísta he sido. No pensé que mi presencia fuera un alivio para su ancianidad, que le regresaran un momento la memoria y la razón. Tomé nuevamente su mano. Hace tanto tiempo que no la tomaba. Ah, esa mano de talco y sal, esa mano de áspera dulzura... La mano de una Guadalupe comida por cisticercos...

Cuando la dejé de nuevo en aquel lugar, el de la virgen, una mujer la abrazó. Fue tan triste ver su pequeña figura envuelta en un suéter turquesa sintiendo esa muestra de afecto. Nadie en la casa lo hace. Por eso está mejor entre la decrepitud, es mejor de lo que podría darle su propia familia. Tuve que tragarme el llanto, tuve que dejar de ver, tuve que dejar de sentir, darme media vuelta sin decirle adiós. Perdón, abuela. Qué egoísta he sido...


Episodio sinco. Fin.

Qué triste es la tristeza.
Me voy a volver loca.
Tal vez en unos días más ya no esté consciente de si estoy loca o no, y esa será la verdadera locura.

Qué insoportable se hace la existencia.

16.6.10

busy

Cuando conduces por la misma hora a través de los mismos lugares durante casi todos los días, la vida se vuelve un constante deja vú recurrente que no cae más que en lo mismo y lo mismo y lo mismo y lo mismo y lo mismo... y lo mismo.

La rutina me deprime.

La rutina me hace sentir no-dueña de mi existencia.

Tengo ganas de faltar un día al trabajo sin avisar. De llegar tarde y cruda sin que me lo reprochen. De salir al patio con los niños y mojarnos a cubetazos para soportar el calor, luego entrar a contar historias sobre hormigas y encargarles de tarea que hagan pasteles de lodo, abracen una chivita y miren las estrellas antes de dormir.

Tengo ganas de rapar la mitad de mi cabeza y ser estrella de una película Clase B. De andar en calzones bajo la lluvia y correr por la calle abrazando árboles. De hacer justicia por mi propia mano, armada de un bat que luego usaría para ganar un partido de béisbol al que nadie asista.

Tengo ganas de besar hasta llegar a la carne, de quedarme sin aliento, de dormir desnuda sobre el pasto mientras el sol muerde mi ombligo. De lamerme el codo, de chuparme los dedos de los pies, de practicar una autofelación y echarme una marometa.

Tengo ganas de comer un flan, de cantar una canción gritando, de abrazar un perro, de leer un cuento que me haga llorar, de oler una rosa y de morder una hoja de naranjo. De una cerveza con clamato acompañada de chamorros y papas del Moctezuma.



No sé por qué... También tengo ganas de ser el único peligro para mi existencia.


14.3.10

qué lástima... pip pip pip pip

Sé que algo anda mal y no soy yo. Me desespera que los jugos gástricos se pongan a bailar en mi panza al ritmo de la música de género ansioso. A veces quisiera mandarlo todo a la mierda para dejar de sentirme sola, a veces quisiera fingir que no me importa para que de verdad me valga madre, a veces quisiera salir corriendo en medio de la noche para que alguien me secuestre, haga videos snuff conmigo y nunca más volver. Desaparecer como desaparece la gente, así de pronto, y ya no pensar. Quisiera encontrar la droga perfecta para hacer más llevadera la náusea de mi presencia, para hacerme más interesante, para olvidar quién soy y ser alguien más, para entrar en la resaca infinita que me haga perderme en un coma. Me gustaría encontrar la verdad y que duela. Me gustaría sentir rabia en lugar de nada. Me gustaría tener los huevos de decir YA BASTA...

Por otro lado...

Me gusta pensar que alguien pudiera adorarme en secreto, hacer dibujos de mí mientras duermo, contarme historias, hacerle un altar a mis pechos, tener una foto donde caminamos juntos tomados de la mano, como una postal. Me gusta pensar que viajo junto con el viento cálido hacia nuevos lugares, que estoy en la cima del mundo y que puedo observarlo todo. Cada bicho, cada luz mercurial, cada hoja que huele y sabe a naranja. Me gusta pensar que cuando llego a mi trabajo alguien me recibirá con una sonrisa y le dará gusto verme llegar, le gustará platicar conmigo aunque sean trivialidades, le gustará compartirme lonche. Me gusta pensar en los perros corriendo, oliéndose los traseros, moviendo la cola, aullando cuando se sienten solos.

Me gusta pensar que sólo eso necesito para ser feliz...

Ash... Pero a veces es tan difícil.

6.6.09

‡ Doctor psiquiatra ‡

Me choca la gente que dice estar loca sin siquiera conocer la frustración de serlo realmente. Nadie que sufra de demencia lo disfrutará a cada momento. Mentira... Excepto Gibrán, que tiene una especie de locura muy ballenezca, tan pacífica, llena de sentido común y sátira.

Estar loco es como rasgar un pizarrón con las uñas o rechinar los dientes con una tela de poliéster entre ellos. ¿Han intentado morder el poliéster? Esa molestia, además de joderte los dientes te penetra las orejas y la cabezota, que zumba a cada instante comentarios desastrosos.

A veces se puede estar feliz, y al siguiente día, sin razón aparente, uno se encuentra molesto, estresado, enojado. Algunas religiones manifiestan que los opuestos, la dicotomía, siempre son un equilibro, pero mentira, sólo Hermann Hesse conocía las dolencias de las bifurcaciones: el eterno choque del pensamiento y de las actitudes. La razón y el espíritu, el placer y el deber, lo bueno y lo malo, el amor y el desamor, el dolor y la felicidad, el sí y el no, el quiero y el no puedo, el jaja y el snif, el bla y el ...

En un arranque de creatividad, resulta hilarante -y a la vez molesto- comenzar un proyecto para nunca terminarlo.

Mentira que los locos siempre vistan de negro. Los colores de tu vestimenta no son más que el reflejo de lo que no puedes disfrutar.

Un loco debe estar siempre ocupado, siempre haciendo algo, lejos de lápiz, pluma, papel y computadora, porque luego se piensan en infinidad de situaciones ficticias: persecuciones, mal de ojo, infidelidades, rumores... todos ellos ficticios pero que gracias a la fuerza de tu mente, los finales más increíbles terminan convirtiéndose en los reales, dándote la imposibilidad de ser plenamente feliz.

Luego está el miedo a la soledad, y por otro lado el deseo de estarlo la mayoría de las veces.

Jamás olvidar el daño que te han hecho.

Almacenar en tu memoria los recuerdos exactos de aspectos inútiles porque llegas a creer que las cosas más triviales se vuelven fundamentales bajo ciertas circunstancias... Y que ahí es donde puedes descubrir la verdadera esencia de las personas porque es el único lugar en el que no fingen. Imaginar situaciones tan rebuscadas y de pronto encontrarte hablando en voz alta porque te olvidas de que la realidad esta aquí, no en tu imaginación. Luego no saber si algo realmente ocurrió o lo soñaste...

Planear todo esperando que nada se salga de tu control pero no poder tranquilizarte cuando una idea molesta se mete en tu cabeza.

♪ ♫ ♫
Pero no... Yo soy Julieta, y en luna llena, me vuelvo loba, y busco a Romeo, no estoy loca, no estoy loca, no estoy loca... sólo estoy, desesperada.

Dr. psiquiatra, ya no me diga tonterías, Dr. psiquiatra, quiero vivir mi propia vida, Dr. psiquiatra, yo no le pagare la cuenta, Dr. psiquiatra, ya no me mi, ya no me mi, ya no mires más las piernas, No, no, no, no, no, no, no. ♪ ♫ ♫

23.8.08

soUp opera

Esta mañana me levanté con una tremenda hambre... Así que decidí prepararme unos deliciosos champiñones con quesito... Yom yom!

Desgraciadamente, me di cuenta de que no había queso!! NO - HABÍA - QUESO!!

Y como sabrán, los champiñones y el queso son inseparables... He aquí una imagen para confirmar.
Así que para saciar mi cada vez más fuerte necesidad de lácteos, decidí tomar leche... De este modo, la lechita vino a destruir el amor que exisía entre el champiñón y el queso... Vaya tragedia...

Sin embargo, la leche no resultó ser un buen compañero del champiñón, y esta infidelidad hizo que el champiñón recordara los sabores de su relación, en efecto, no hay nada mejor para él que el queso, pues desde siempre ha sido su único y verdadero amor.

Para desgracia del champiñón, el queso resulta apetecible para casi cualquier platillo... Y en la cocina se apareció un ingrediente que jamás falta...


¿Champiñón continuará abnegado su relación con la leche o se decidirá a tener de vuelta al queso? ¿El quesito decidirá continuar tras de champiñón, o aceptará las propuestas indecorosas de la tortilla para hacer una quesadilla? Esperen el próximo episodio de: "El comal le dijo a la olla" a la hora del desayuno.

21.6.08

Puro trabajo y nada de juego hacen de Brenda una chica aburrida.

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Puro trabajo y nada de juego
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9.5.08

me gusta hablar de yo y de mí

Aprovechando mis ratos de ocio antes de meterme a bañar, me puse a pendejear en la interné, y encontré un blog con un test egocéntrico, y como no me gusta hablar de mí (para nada), decidí hacerlo...

Quien desee, hágalo también... Y háblele a gente desconocida sobre cosas que le gusten.

Total, se trata de poner tres cosas de cada una de estas 'categorías'.

  • Me dan miedo:
    Las alturas...
    las cucarachas...
    y que me rompan el corazón.

Me hacen feliz:
Los perritos...
la música...
y dar clases.

  • No me gustan:
    Las palabras pípiris nais...
    el chocolate...
    y asistir a la escuela a escuchar exposiciones.

Son importantes en mi habitación:
El cochinero...
los colores...
y mi cama.

  • Podrían definirme:
    Ebria...
    antisocial...
    y social [?]

Quiero hacer antes de morir:
Ser poderosa...
ir con Maicol al De Efe...
y comer algo como la ambrosía.

  • Digo con frecuencia:
    Eso qué...
    a la ñonga...
    y wiii!

Me gusta beber:
Cerveza...
leche...
y sangría.


Leesto, páselee, páselee...

17.12.07

wargh... otra vez

Sí, sí, soy una amargueitor, y me encanta serlo sinceramente. Así que el día de hoy me dedicaré a redactar algunas cosas que me chocan... Sí, sí, para malvibrar.

Me cae mal que, cuando uno se encuentra en un lugar de trabajo (específicamente en el centro de cómputo) la gente ponga música a todo vuelo con el celular. Así sea música chida, resulta molesto porque generalmente lo hacen por aparentar. Como para que todos digan: OH! QUE CHIDA MUSICA ESTA OYENDO! Pero, permítanme hacerles la observación de que YA EXISTEN LOS iPOD Y SON MÁS "COOL".

Cierto día en el centro de cómputo me encontraba haciendo un trabajo final importantísimo, y luego una mona puso en su celular una canción de Pink Floyd (muy buena, pero puaj) luego un poco de 'reguetón' a todo vuelo. Más tarde se acercó uno de sus amigos y le dijo: traigo los audífonos, por si los quieres. Ella, obviamente, rechazó tal ofrecimiento y continuó con su espectáculo.

A veces, en mis ratos de ocio (que son pocos -ajá- neta!) me pongo a leer algunos blogs y madre y media. Total, me encuentro con algunos de los monos que están en letras españolas y, por dios, lo primero que encuentro, FALTAS DE ORTOGRAFÍA

Pa'qué estudian, entonces?

Luego, también odio que cuando me recupero de una enfermedad, a la semana siguiente tengo otra, me recupero, me enfermo... y así sucesivamente. Sabrá la chingada a qué se deba, si antes solía ser una muchacha sana, llena de vida, que no se contagiaba ni de varicela.

Otra cosa es que los mensajes anónimos me chocan. Así sean buenos o malos. Qué falta de madurez. Cuando uno dice algo, lo sostiene y listo.

La curiosidad.
ME CHOCA que me dejen con la curiosidad de algo, la incertidumbre. Prefiero una sorpresa que pueda apreciar en ese momento y satisfacerla descubriendo lo oculto.

También, odio los clichés, los estereotipos y todo eso. Una vez me encontraba platicando con un profesor y nos estaba felicitando a mí, a una compañera y a un compañero nerd por un trabajo. Entonces el profesor nos dijo: muy bien, felicidades, espero que pronto redacten un cuento y así. A lo que yo respondí: no profe, yo no sé escribir cuentos. Luego el tipo nerd respondió: entonces qué haces aquí? Deberías estar en conta. Y yo: duhh, por si no lo sabes, escribir no se limita a los cuentos, además yo no elegí esta carrera para vender poemas sin rima y creer que son la gran caca, yo nada más me quiero especializar en la enseñanza del español, y si alguna vez quisiera escribir algo, sería sobre educación.
Luego una mona me dijo: aaay sí! qué padre! Escribir cuentos para niños.

Mejor me quedé callada.

Entonces el cliché que odio es, ¿por qué si estoy en letras españolas debo escribir cuentos a webo? Puaj... O no sé, por qué fingir que soy una intelectualoide y wachumara la vaquita country. Eso es algo que me molesta.

Sinceramente no soy buena en muchas cosas. No me gusta estudiar, no puedo dibujar, no me entra el diseño, ni la bondad, ni las manualidades ni nada... Sólo sé escribir. Pero como que se me están quitando las ganas.

ASH, también me choca que me griten en la calle (los hombres) o que me chiflen, o me digan "adiós mija" o que se me queden viendo con cara de libidinosos.

Cierto día, en el trabajo de mi mamá, me subí a un ascensor y ahí se encontraba un hombre bizco. Sólo íbamos él y yo. Entonces el tipo aprovechó la situación y con la voz más depravada que pudo, me dijo: Estás bien guapa mija.

Me hice la sordita y unos segundos después repitió su frase pero más fuerte. Lo miré enojada y no sentí piedad por su condición, al contrario, la aproveché de la manera más sarcástica que pude y le respondí: "¿y con cuál pinche ojo me estás viendo?"

Ahora que reflexiono, pienso que elegí mal las palabras.


Le debí responder: "¿A quién le dices?, ¿a ella o a mí?"



FIIIN



Robot Rock de Daft Punk

20.11.07

Demasiadas cosas para decir

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En todo este tiempo que estuve ausente, me puse a pensar sobre cosas no tan importantes, y he aquí algunas de las que recuerdo... O que me acabo de inventar :)


1. Sobre la hipocresía:

Hace poco mientras jugaba a hacer burbujas, una compañera del salón se sintió ofendida por un comentario, hecho por mí sin mala intención, hacia su persona -le dije que era una amargueitor- y me respondió diciendo: al menos no soy una bipolar.

No comprendí su comentario así que me burlé y le dije: ese pinche comentario qué?

Total, de ahí resultó una discusión sarcástica y finalicé -antes de que yo perdiera la paciencia- diciendo: sabes? si tienes algo que te moleste, dímelo ya directamente y no andes con pendejadas...

No es por nada pero si alguien no me cae bien del todo, no me gusta ser hipócrita ni fingir que me cae bien... Sin embargo, una cosa es no ser hipócrita y otra, ser grosera... Debo aprender a llevar la fiesta en paz... PERO NO PUEDO! Siempre respondo con algún comentario ofensivo y directo.

En fin, tiempo después esa situación se solucionó hablando... Llegamos a la conclusión de que tenemos un carácter muy difícil. Así, yo ya no fui grosera, y ella tampoco, y todos felices y contentos. Ahora nos saludamos y tenemos charlas amenas.

Sin embargo, esto del diálogo parece que sólo es posible en la Normal... En Filosofía y Letras ocurre que cuando te topas a alguien DE FRENTE, si no se le antoja, no te saluda... Lo cual me parece muy extraño, es decir, si son personas tan 'ilustradas', doctas, cultivadas, lo que sea ¿dónde demonios queda su educación? Yo tengo entendido que mínimo le dices: "hola" con una sonrisa -no obligatoria-, a una persona que conoces y que de pronto te topas por los pasillos...

Pero no, en la citada facultad uno se tiene que deshacer para saludar a alguien que conoces, porque fingen no verte, hacen como que la virgen les habla o tienen una ceguera de algunos segundos que les impide notar que estás ahí... Vaya, quizás se convirtieron en escritores tan maravillosos que de pronto necesitas pagar veinte pesos por un pinche saludo.


Y ya me cansé, maldita sea, tomé la firme decisión de no saludar a nadie... Waaargghh!


2. El clima y los recuerdos.

Últimamente me he sentido muy feliz con el clima, me trae ciertos aires de nostalgia que no puedo describir, pero me remonta a una época donde yo era sumamente feliz. Mi último año de bachilleres...

Claro, también fue una época triste... Pero la alegría prevalece en los recuerdos, y eso es lo que importa...


3. Las primeras impresiones.

Me encanta caerle mal, súper mal a la gente. Y que tiempo después me traten y digan: órale, eres bien chida. O caerles peor... Pero jamás ser indiferente


4. De novias psicópatas y ex novios ardidos...

De todos todos todos los novios que he tenido, uno de ellos fue un tipo al que suelo ver de vez en cuando rondando por la escuela. A veces siento que soy muy grosera con él, y para no tener esa extraña sensación de 'culpa', decidí hablarle bien... Hasta le saqué plática -muy buena onda yo- por el messenger... Pero he llegado a la conclusión de que es una persona a la que le das la mano y te agarra la pata.

Hoy en la cafetería, el ex novio le preguntó a un camarada: "Hey, ¿por qué sales con Brenda? ¿por que se deja?"

(se deja qué, ¿manosear? ¿manosear qué?) Ah sí, Brenda soy yo jeje

Total, de lo que yo recuerdo es que mientras fuimos novios, ni una sola pinche vez morreé con él... Creo que en dos ocasiones lo besé con pasión pero fuera de eso, nada...

Luego agregó en esa conversación (obviamente no fue frente a mí) que siempre que salía con Miguel y con él a pistear, yo hacía aracles...

Ahí fue cuando recordé que, en efecto, la única vez que salí a pistear con el ex novio (luego de que dejamos de ser novios) pensé: "me lo quiero morrear..." Y sí, lo besuqueé... Lo que no me quedó muy claro fue lo de aracles... Pero debe estar chido, no?

Buscando en google encontré la siguiente imagen junto al término: haciendo aracles.



Los de Gomez Palacio están bien leches...

Ah sí, y en cuanto a lo de novias psicópatas... Cuando el mono ex novio estaba contando la historia, ahí se encontraba una mona bien rara disfrutando de tal relato (le caigo mal), ella suele acosar las actividades que hace su novio y le pregunta cosas a todo el mundo sobre él y wachumara la vaquita... qué pinchi miedo...

Total, le caigo mal y ni quién chingados la tome en cuenta, y digo eso por que hoy que me encontraba esperando a mi camarada en su salón, vi que salió una mona y le sonreí, luego la observé mejor y reconocí esa cara de elote... Era nada más ni menos que la pesadilla de la novia psicópata... Y me hizo una mueca tan natural y correspondiente a su cara, que supuse que había nacido con la cara torcida

Ya cuando me iba se me quedó viendooo! jajaja, por dios! En serio, me encanta que me tomen en cuenta, pero que no me acose como lo hace con su novio, auxilio!



5. La existencia de un dios y la secuencia de Fibonacci.

Mientras veía la película del Hombre Bicentenario, le comenté a mi madre que esa película me había parecido un completo asco, pues un robot jamás podría sustituir a un hombre. Maldita sea! Y por ello detesté el final.

Luego recordé y comencé a divagar sobre la secuencia de Fibonacci, sobre Tool y sobre los patrones que rigen a la naturaleza... NO manches... A wiwi que existe o existió un dios, pero, como dice Ark, tal vez fue una especie de programador, que -valga la redundancia- se dedicó a hacer un programa y luego lo dejó correr...

ESTAMOS SOLOOOOSS!!

Escuchando: Interpol - Slow Hands

28.9.07

waargh!

Sí... Waargh... Como mi mounstrilio...

Y digo Waargh para no decir #$%&@ porque hay algo que me molesta realmente... Bueno, no algo, sino ALGUIEN... A ese ALGUIEN le omitiré el sexo y el nombre, así que sólo le llamaremos ALGUIEN...

Total, empezaré con algo que, aunque parezca irónico (y hasta me muerda la lengua), me molesta, casi al extremo de odiar... Y eso son las personas que tienen demasiado para decir... Y no en el sentido de que sean muy expresivas y que redacten blogs y escriban libros, etc., sino que lo hagan sin poner el menor cuidado en lo que hablan...

Tal es el caso de ALGUIEN, que me molesta y me fastidia tanto, al extremo de que le dedicaré todo un post...

Total, ALGUIEN se caracteriza porque siempre está hablando y hablando y hablando y llamando la atención y todo el mundo se lo aplaude...

Yo por lo menos se lo toleré un tiempo porque es de esas personas que no puedes rechazar sin sentir lástima. Es decir, cuando te cae mal, te sientes culpable porque te cae mal y por pensar tantas waargh! hacia ALGUIEN.

La otra vez estábamos tomando clase en el laboratorio de cómputo cuando ALGUIEN preguntó: "quién es pollito sin cola?" un amigo le respondió: ah, es Brenda.

Así quedó...

Al día siguiente, mientras en un grupito de amigos hablaban acerca de los correos electrónicos, nuevamente ALGUIEN con un vozarrón que l@ caracteriza pregunta: "OIGAAN! quién es pollito sin cola?" Haciéndose como que no sabía. Todas las chicas y chicos le respondieron que era yo y acá, ALGUIEN haciéndose interesante (como siempre) se reía del apodo y chalalá... Me molestó su actitud, así que volteé y le dije:

yo: ALGUIEN, ya sabías ni te hagas, la otra vez en el laboratorio de cómputo escuché cuando le preguntaste a nuestro compañero.
alguien: ahh, pues no me acordaba.

Así quedó...

En otra ocasión me encontraba yo platicando con una amiga de la licenciatura, cuando se acerca a nosotras y ya, nos cobra los 4 pesos que le debíamos desde hacía un mes, luego nos comienza a sacar plática acerca del trabajo que nos toca realizar en equipo, luego le dije:

yo: Bueno... Mmm... -pensando en la organización- Me parece que yo y... América hacemos lo de la Teogonía, y tú y Chuy hacen lo de las Metamorfosis, va?
alguien: Tú y yo -respondió corrigiéndome, porque dicen que el burro por delante... -
yo: Mmm... No, yo y América -aún sin comprender la corrección, dándole a entender que haría el trabajo con América y no con ALGUIEN
alguien: Tú y yo -nuevamente...-
yo: Nooo! Yo y América!
América: goey, te están corrigiendo
yo: ah... bueno, como decía...

jaja, fue muy gracioso en ese momento, sobre todo cuando ALGUIEN puso una cara sorprendida cuando le dije: NOOO!! YO Y AMÉRICA!

jajaja... pobre...


Y ya para finalizar, la parte más más más graciosa de todo el relato...

En una clase un profesor preguntó:

Bueno, y ¿qué es para ustedes la palabra conocimiento?

ALGUIEN, como SIEMPRE tiene ALGO para DECIR, alzó la mano y mostrando sus conocimientos respondió:

"bueno, pues en un sentido etimológico, podríamos decir que conocimiento viene de cono y cimiento, o sea, cimiento es algo así como una base muy fuerte... blablabla"

En eso, soltamos la carcajada...

Y lo más gracioso fue que lo dijo con tanta seguridad! tsss... se mamó, en serio

Luego ALGUIEN se sintió muy apenado y yo sentí tristeza por haberme burlado de su persona.



Bueno ya, no es que me patee el hígado, sólo me fastidia a veces... Y sí, sólo quería llegar a un punto:

YA ME VOY A PISTEAR!!

saludos

9.9.07

puta mierda

lo escribí nada más porque se lee muy chistoso...


y algo tenía que escribir luego de tanto tiempo de ausencia