Nomás vine a decirles que esta vida es mía y hago con ella lo que quiera. De pronto, me sentí dueña de cada poro que exhala toda mi pasión, me di cuenta que puedo hacer de este mundo lo que me dé mi gana y puedo verlo en la perspectiva que más me plazca. Y nomás me desperté para decirles, que las cosas que me gustan las puedo transformar en lo que quiera, estas vacaciones voy a hacer algo maravilloso que les hará ver que todo es como a uno le da la chingada gana que sea. Hay momentos para estar bien alegre, y otros, para estar que te carga la chingada. Hasta el borracho del Bukowski lo sabía, y encontró algo de bello en cada uno de esos momentos. Está bien revolcarse en tu propia inmundicia, pero jamás es bueno dejarse ahogar por la miseria. Esas mamadas automotivacionales que en otros momentos parecen vacías, se muestran como reveladoras verdades existenciales: el hoy está aquí, no lo vuelves a tomar, es más volátil que cualquier gas, que el dinero... Siempre es hoy. Y hoy voy a hacer lo que me dé mi chingada gana: si quiero drogarme, lo hago; si quiero ver la tele, lo hago; si quiero desvelarme, lo hago; si quiero oír a The Horrors, lo hago; si quiero abrazar un perrito, lo hago; si quiero nada más quedarme a tirar pinchi barrota, lo hago...
En fin, ahorita tengo ganas de publicar esta mierda y volverme a dormir. Tal vez juegue Papa Louie, o tal vez decida guacarear mi existencia entera... No sé... Es todo un universo de posibilidades...
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16.12.11
Miedo, es lo que debe tener el cielo...
Pude ver al miedo de frente, a través de unos ojos esquivos que tenían miedo a llorar, la voz quebrada por el miedo a decir algo mal, las manos trémulas como quien padece la enfermedad parkinsoniana... Fue en ese momento cuando sentí un vacío aterrador. La abrumadora soledad, de quien se encuentra perdido en una ciudad que no conoce, me cayó de golpe y estalló en mi vientre... Y tuve miedo de admitir que también tenía miedo... El terror de perder a alguien que se había incrustado en tus huesos como esas placas de metal, que si las arrancas te quiebran el fémur y piensas que no volverás a caminar. Temí convertirme en un "one hit wonder" noventero para destinarme al olvido... Y lo peor de todo: me dio miedo lanzar mi corazón a la licuadora para luego tomarlo, molido entre mis manos, y volverlo a colocar en el hueco de mi pecho, fingir que todo está bien, que late con la misma intensidad que antes, que no está ahogado y desmadrado, y hacer como que no me duele en las noches...
Ahora que el sufrimiento es verdaderamente inevitable, ya no estoy asustada... Pero duele. Duele más que un perro abandonado por su familia en la carretera. Pero, ¿qué le voy a hacer? Es triste haber vivido con la ilusión de convertirte en la obra predilecta de un artista, y luego ser un boceto desechado. Es triste que las palabras de amor en una carta no trasciendan más allá del papel. Es triste lo que la gente promete cuando se quiere... Creer que eres "the one", y luego vivir con el corazón masticado porque "dice mi mamá que siempre no"...
Ahora que el sufrimiento es verdaderamente inevitable, ya no estoy asustada... Pero duele. Duele más que un perro abandonado por su familia en la carretera. Pero, ¿qué le voy a hacer? Es triste haber vivido con la ilusión de convertirte en la obra predilecta de un artista, y luego ser un boceto desechado. Es triste que las palabras de amor en una carta no trasciendan más allá del papel. Es triste lo que la gente promete cuando se quiere... Creer que eres "the one", y luego vivir con el corazón masticado porque "dice mi mamá que siempre no"...
...
No lo sabes, pero hubo una temporada en la que estuve manejando por la carretera, todas las mañanas lloraba escuchando esas estúpidas canciones de Interpol. Era muy infeliz a tu lado, y tú también, por eso ya no nos veíamos nunca, por eso conocí a alguien más y me dejé llevar... pensé que el problema eras tú, pero la verdad es que nadie como tú me ha entendido cuando peor me he sentido. Ni siquiera él. Pensé que con alguien más iba a estar mejor, que iba a ser feliz para siempre, pero para siempre es mucho tiempo, y el problema no son los demás, soy yo...
Oh no, you try
You fly straight into my heart
You fly straight into my heart
Girl, I know you try
You fly straight into my heart
You fly straight into my heart
But here comes the fall...
¿Sabes? La otra vez escuché la canción de Read my mind. Y fue inevitable el torrente de recuerdos y la nostalgia, la tristeza, la melancolía... Me acordé de nosotros... Más que acordarme de nosotros, se me vino a la mente que fue ésa la canción que marcó nuestras vidas. Antes era la canción que nos unía, cuando yo te cantaba "can you read my mind?" tenía la certeza de que sí, que podías leer mi mente... después fue la canción que nos destrozó para siempre, en esa terrible noche donde todos los demonios que tenía guardados surgieron y lo eché todo a perder. Y a partir de ese momento he ido por la vida echando todo a perder. Entonces esa canción me recuerda constantemente que no soy capaz de ser feliz, que todo lo que llega a mis manos debo estarlo convirtiendo en mierda para que mi vida siga funcionando.
-Extrañamente, ahora que lo pienso, todo evento desastroso tiene como antecedente un vaso o una bebida caída. Ya van dos veces, pero nada más una te tocó vivir.-
Como esa canción, te acuerdas? Destroy everything you touch. Y así seguiré siendo. Ni tú ni nadie nadie puede cambiarme. Hasta hace unos días sólo recordaba lo malo de nuestra relación, como aquella vez que te dije que eras como Chayo y que ya no podía confiar en ti. La verdad el problema nunca fuiste tú, siempre lo he sido y seguiré siendo yo. Y hoy más que nunca lo odio (pinche cabrón culero mal nacido) y me detesto por haber sido tan ingenua... Soy como esa canción con la que he tenido tanto miedo de identificarme, soy como todas esas canciones de porquería, destruidas, soy como Quiero que me trates suavemente, como Not Even Jail, como Insight, como Pace is the trick, como esas horribles canciones que Bob Dylan le dedicó a Eddie Sedgwick. Y no entiendo, intento estar bien, pero no puedo dejar pasar una mínima oportunidad para echarlo todo a perder, para destruirlo todo y destruir a quienes me rodean. Cambiarles el agua por un trago amargo. Tarde o temprano, hasta los alcohólicos se cansan del alcohol... Y aún me pregunto cómo es que la gente puede olvidarme fácilmente. Lo mejor sería enterrarme para que puedan plantar sobre mí algo mejor. Y yo, ingenuamente creo que aún hay vacíos que no se pueden llenar. Todo es reemplazable. Todo. Hasta yo.
No queda de otra. Tanto lo estuve evitando que me ha llegado de golpe. Y este dolor se aloja en la boca del estómago, en la garganta, detrás de los ojos... Alguien dijo que el llanto es un animal oportunista que vive detrás de los ojos... Quiero desaparecer completamente, tal vez de esa forma desaparezca el dolor que vengo cargando, como a mi hijo más querido.
Todavía tengo miedo. Tengo miedo de ser feliz y que, otra vez, no pueda manejarlo... Pero, sabes? Aún no pierdo la esperanza...
27.10.11
Alumbramiento
Ella puso el corazón en la comida: tristeza sanguinolenta en un caldo deshecho.
Pasar treinta años de tu vida con una persona, para luego advertir, mientras ves un noticiero, que no amas a la persona con la que estás, con la que has dormido la mayor parte de las noches, que le escuchas roncar y te hiede al despertar. Que es vieja como zapato de segunda, monótona como infomercial, de carne pantanosa, piel amarilla, dientes de piedra gastada y manos de corteza. Qué locura. Todo mundo te advierte que en cualquier segundo puedes perder la vida, pero jamás te enseñan que, en cualquier momento, también puedes morir y seguir viviendo. O mejor dicho, vivir y estar muriendo. Que en cualquier momento se te descose la vida intentando repararla con retazos de felicidad. Creen que un acomodo de las funciones vitales es suficiente para la llamada "vida".
Ella me ha dado la vida varias veces. Ahora me ha tocado a mí parir su dolor. Río cuando llora, río cuando ríe, la abrazo cuando siente que no tiene nada más que su triste piel que la acaricie. Y lloro cuando no me ve... Acomodaré sus confidencias una a una en mi garganta, las ahogaré en mi estómago venenoso. Le diré: te quiero...
Aunque no sea de mí de quien espera escucharlo.
22.10.11
La existencia se hace soportable
He soñado mujeres con viseras de metal y collares amarrados a sus mandíbulas, ellas los usan por las puras ganas de vanidad... He soñado pinturas de casas en llamas y ahora que desperté no puedo dejar de pensar más que en reproducirlas. He soñado conciertos de DJ's y riots en cantinas, perros moribundos y prostitutas en las avenidas; cascadas adornadas de luces como si fueran parques de diversiones, miradas obsesivas y falos eyaculando... Pero eso, te digo, eso no es surreal. La realidad es siempre más extraña que la ficción.
En un día he contado más de 50 cucarachas juntas que escalan las paredes y quedan atrapadas debajo de un tape mal pegado. Arañas e insectos conviviendo en un mismo lugar por el terror a ser muertas por humanos; he visto luciérnagas que un día creí ya extintas, he visto zancudos que después de picarte abren una herida de navaja en los pies y sus punciones arden como quemaduras, moscas succionando la sangre. Mayates saludarme cada mañana con un torso de esmeralda y abejas bebiendo gasolina...
He tomado muchas manos y todas ellas me dicen una historia distinta. La niña del vestido azul tomó mi manita y supe que quería mi cariño, la niña de los trazos torpes me escribió "te ciero" y me abrazó durante toda la mañana, sus manos son lodosas y de que juega fútbol, tan yo hace muchos años. El niño de la mirada se cubre sus ojos cuando llora, con las manitas llenas de pimienta. La vieja de las manos de lejía: nunca habían sido tan hermosas, jamás sus pétalos se vieron mejor. Algunas manos tiemblan, otras tienen un color verdoso, otras me acarician, otras más agarran mi corazón y lo confortan...
No, tal vez no sea soportable, pero la existencia sigue.
9.10.11
qué insoportable se hace la existencia, en sinco episodios
Episodio uno. Atardecer.
Esa tarde era como estar en un sueño. Di la media vuelta y esperaba despertar de esa mala pesadilla. Intenté abrir los ojos y salir del país de Morfeo... Imposible. Yo tenía un examen oral, y todo eso estaba pasando. ¿Qué se puede hacer cuando ya todo está perdido? Continuar con la marea. Dejarse arrastrar. Llorar hasta desaparecer.
Ya en clase hablamos de esa novela donde sólo hay destrucción, esnobismo y decadencia. Sol en mi cara. Términos médicos, las chabolas, las prostitutas, los cafés... Y llegó el atardecer. El salón se oscureció. Quedamos a media luz y nadie hizo nada por cambiarlo. Todo el ambiente se convirtió en parte de mi sueño, de mi aparente resfrío...
Episodio dos. Mañana de burritos.
Un nuevo día. Frío, agradable. Yo: misma ropa del día anterior. Alarma de mensaje. Expectativa. Nada. Amiga de maestría avisando su inasistencia... Hueco en el estómago... Encendido del carro, Joy Division de fondo. Llegada a la escuela. Ver hora. Mensaje sin leer. Él. Marejada de jugos gástricos. Agua salada en los párpados. "Buenos días muy estimados compañeros". Relación: yo - computadora. Pensamientos. La constante: él. Visita al baño y el mar adentro. Tic tic tic tic. Enviar. Más clase. Mirar el celular. Dos horas después estábamos en los burritos. José José se hace presente y cantamos a viva voz. Observamos a un hombre que come solo. "Ya dejó a la mujer esperando los burritos en la casa" dijo una. Yo pienso que tal vez ni siquiera mujer tiene, y por eso come solo. "Qué bien que estamos juntas, como dice Brenda, qué bonito momento". Pero no, ya no lo digo yo. He perdido mi identidad, al menos la mitad. Yo ya no soy yo ni mi casa es ya mi casa. Manejo por calles atascadas de carros. Parece que hay una carrera. Mirar el celular. Joy division se hace insoportable y me llena una descarga de ansiedad. Ahora voy a la escuela. Llego tarde a clase pero qué importa, siempre lo hago, con la misma ropa de ayer. Mirar el celular. En el receso, petisa me ofrece su hombro y yo lo acepto. Nuevamente a clase. Leemos un cuento sobre una anciana y sus divagaciones. Cómo un hombre la dejó plantada. Cómo va a morir. Pienso en mi abuela. Quedó inconcluso... Quiero ir a casa, no sin antes volver a mirar el celular...
Episodio tres. Noche surreal.
Podría describir mi circunstancia poéticamente. Podría embellecer mi tristeza, revolcarme plácidamente en mi inmundicia terrenal, pero no, no hay emoción, sólo la emoción de la sinemoción. Nihilismo. ¿El lenguaje puede ser nihilista? Nah, mecadas, digo yo. Una palabra se convierte en nada sólo al repetirla muchas veces. Muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas muchas... Hay ocasiones en que sientes que no haces las cosas que deberías, que no tienes "deja vu" porque vas por un camino que no es el correcto. Que la vida no se siente como vida porque uno se encuentra inmerso en un sueño. Algo real-maravilloso, en el sentido conceptual del término, porque esto no tiene nada de real y mucho menos de maravilloso. La insoportable irrealidad del no-ser. Así fue esa noche, la noche surreal. Mis manos no son mías ya, se han quedado con la sensación de Morfeo, el volante es una materia extraña, sé que está ahí porque lo veo pero no lo siento. Mis manos flotan, intentan tocar algo pero no pueden. Tal vez soy yo la que no existe. Ya no sé si voy sentada o si floto. Si me he convertido en parte del asiento del auto rojo. Ya no sé...
Entramos al lugar más irreal del mundo, iluminado con luces rojas de neón. Ya antes había estado ahí, muchas otras veces, pero no como estoy ahora. Es extraño, eran aguas distintas del mismo río. Ahí estaban los amigos y las caguamas (dije caguamas? perdón, caguamones) y yo sin ganas de pistear. ¿Qué más podía hacer? Saqué veinte pesos, los cambié por moneditas y a poner canciones. Mis amigos intuyeron mis ánimos e intercalaron sus canciones con las mías.
Al principio todo fue un viaje bien pirata: "y no sabemos ni nuestros nombres, no ignoramos nuestros excesos...", La Barranca, Gustavo Cerati, tainted love y chalalá. Luego llegó Juan Gabriel y el José José de cajón para estas circunstancias. Todo estaba bien, "qué triste fue decirnos adiós, cuando nos adorábamos más". Todo bien, canciones que uno conoce y las canta de cotorreo. El problema fue con Bob Dylan. La desgracia se hizo insoportable y la tumba de sal que era volvióse añicos: (oh, mama, can this really be the end?) Intenté estar bien. Es imposible.
Invariablemente no puedo dejar de pensar en Leo Dan y su "como te extraño...", en José José y su nave del olvido que no ha zarpado, y las manos donde todavía quedan primaveras para compartir. Casualmente es trending topic en tuiter. No puedo dejar de pensar en muchas cosas, más que intentar pensar si lo hice mal, si algo hice mal, pero no, no fue eso, no fue algo que haya estado mal... Sólo me queda ese vacío de las cosas que se han quedado sin hacer. Las películas que no vimos, las caricias que no nos dimos, los abrazos que me faltan, las fotografías que jamás existirán, los viajes irrealizados, los planes que no serán, las canciones que no bailamos, los aracles que no ejecutamos, las historias antes de dormir que no le conté, las cosas que no le regalé, los paseos que no daremos, las letras que no le dediqué y hasta las peleas que no tuvimos... Los viajes que juntos hacíamos en su habitación, cuando él y yo éramos yo-y-él... Y después podía dormir a su lado... ¿Por qué el amor no puede ser suficiente? ¿No debería estar mejor ahora? El tiempo juntos no fue suficiente porque sólo para amarle necesitaba la vida. Parece que alguien me estuviera practicando una resucitación cardiopulmonar cada vez que lo recuerdo. Joy Division no tiene gracia así. Bob Dylan me quiebra las piernas. Esa noche nadie puso canciones de Café Tacuba, que si no me hubieran estallado las vísceras. "Brenda, vas lenta pisteando.", "Oh, bueno! Tal vez no quiero pistear, tal vez sólo quiero taladrarme el cerebro. ¿Me permiten? Voy al baño a sacarme los ojos. Perdón, secármelos..."
Y en la noche nada tiene sentido, las conversaciones son vacías, los tragos son desechables, ni siquiera llega al corazón la canción de "quiero caminar por encima de tu pelo", porque no puedo llegar al ombligo de tu oreja ni darte un beso de desayuno. Lo único que quiero es comer frijoles y vomitarlos más tarde... Y con un hilo de esperanza, de esos que no me gustan, miro el celular una última vez.
Episodio cuatro. La Virgen de Guadalupe y otras historias.
A la mañana todo se ve diferente. Esta vida sigue siendo un sueño, pero poco a poco se va acercando a la realidad. A una extraña realidad hipersensible donde cada objeto altera los sentidos según su propia naturaleza. Los peluches se convierten en una solitaria compañía, dulce pero solitaria. Los perros adquieren una singular belleza, completamente acariciables, mordibles y casi hasta besables. El perro que se asoma por tu ventana comprende tu tristeza y te mira con esos extraños ojos, el semblante que a veces adquieren los caninos, haciéndolos tan melancólicos.
Entonces uno se decide a dar un paseo con los padres. Ir por la abuela y demás. Sé que se aproxima un largo episodio de malegría. La entrada al lugar está custodiada por la virgen de Guadalupe, que no me mira, sólo observa al piso como sintiendo vergüenza... es que ayer la vi tomada del brazo de un alcohólico... Y por ahí entramos al lugar que huele a leche podrida: la ancianidad en su amplia expresión. Todos ellos, abandonados, con la piel arenosa, el desayuno embarrado en la cara. No sé cómo, pero aguanto las ganas de llorar. El jardin afuera es bello, con algo de melancolía que lo hace bello. Aquí dentro todo es grotesco. Mi abuela no está entre los ancianos. Está en el patio. Sí, así tenía que ser ella, siempre le gustaron las plantas, ella olía a geranios. La veo, le sonrío, la saludo, la llamo por su nombre. Parece que me reconoce. Tomo su mano y de pronto recordé que ya tenía meses sin tomar su mano. Esa mano de cloro y detergente que siempre me gustaba explorar. Tenía pétalos de rosa en las manos. Siempre me gustaron, me decía: mis manos eran como las tuyas, tenía los dedos muy delgados, y también manchas rojas, pero no me gustan, nunca me gustaron. Le robé sus manos, por eso me regaló ese anillo de aguamarina (en tu cara, pinche prima gorda). Después llevé su mano a mi brazo y la saqué de ese lugar, entre las sonrisas condescendientes de sus compañeros de celda. Pese a la decrepitud, todos parecen estar más cuerdos que ella.
Fuimos a dar un paseo al centro comercial. Fue en su silenciosa compañía donde encontré el consuelo que sólo un regazo de abuela puede dar cuando eres niño. Compartimos jugo y quesitos, sonrisas melancólicas y sonrisas de verdadera alegría. Me gusta ladrarle tiernamente cerca de su oído. Me gusta ver las arrugas que se le hacen en los ojos cuando sonríe. Me gusta que a veces ve cosas que yo no veo, como cambios de color en el mosaico del piso, tomas de agua para los bomberos, colores y objetos extraños. Pese a todas las desgracias, a veces me gusta mi abuela... Lo triste es cuando llegamos a la casa y ya no somos sólo ella y yo, sino también los demás. Qué horror. Los demás no comprenden nuestro mundo. Le dije: "regreso al ratito". Mentirosa, la dejé sola hasta que fue hora de irnos. "Ya vámonos abuela", "¿por qué no viniste? a dónde fuiste?" Primeras palabras que dice comprensibles y me rompen el corazón. Qué egoísta he sido. No pensé que mi presencia fuera un alivio para su ancianidad, que le regresaran un momento la memoria y la razón. Tomé nuevamente su mano. Hace tanto tiempo que no la tomaba. Ah, esa mano de talco y sal, esa mano de áspera dulzura... La mano de una Guadalupe comida por cisticercos...
Cuando la dejé de nuevo en aquel lugar, el de la virgen, una mujer la abrazó. Fue tan triste ver su pequeña figura envuelta en un suéter turquesa sintiendo esa muestra de afecto. Nadie en la casa lo hace. Por eso está mejor entre la decrepitud, es mejor de lo que podría darle su propia familia. Tuve que tragarme el llanto, tuve que dejar de ver, tuve que dejar de sentir, darme media vuelta sin decirle adiós. Perdón, abuela. Qué egoísta he sido...
Episodio sinco. Fin.
Qué triste es la tristeza.
Me voy a volver loca.
Tal vez en unos días más ya no esté consciente de si estoy loca o no, y esa será la verdadera locura.
Qué insoportable se hace la existencia.
11.7.11
insomnio
Esta noche soñé que iba a un teatro, un teatro mágico. En la entrada, una persona me decía: pase, pase, la entrada cuesta la razón. Yo sonreí, casi solté una carcajada por la referencia, pero esa sonrisa trascendió el sueño, despertándome con la manifestación de una leve risilla mía. No pude volver a dormir en unas horas. Me tiene preocupada si pagué o no el boleto de entrada.
----------------------------
Despierta me quedé pensando en esas canciones horrorosas que hablan acerca de quedarse despierto pensando en alguien. "Esa noche como todas desperté pensando en ti, y en mi reloj todas las horas veo pasar...", "quiero dormir cansado para no pensar en ti..." y me di cuenta de que debe ser una sensación desoladora, horrorosa como esas canciones. Como si una roca fuera puesta en el pecho, y oprimiera la respiración, luego le saliera una raíz que se mete en la carne, los pulmones, el corazón, las costillas y el estómago... Pero al fin y al cabo no sería un árbol verde, alegre, con sabia, nidos de aves y lleno de vida, sino uno gris, seco, vampiresco, como la roca de la que nació.
----------------------------
Soñé que tenía una gran bola en el brazo que iba creciendo en una extraña masa purulenta. Desperté con alivio al darme cuenta que sólo había sido un sueño. Intranquila, me levanté por un bocadillo nocturno al refrigerador, mi brazo me daba comezón. Con la luz del artefacto electrónico que enfría los alimentos con el fin de conservarlos, observé el lugar del escozor... Una bola pequeña, como señal de un piquete o mordida, estaba en el brazo opuesto al que soñé la masa purulenta. Fui a mi recámara, busqué y rebusqué algun animal que pudiera haberme ocasionado eso, pero no encontré nada. Aproximadamente media hora me tomó eso, y en ese tiempo, la roncha había desaparecido, sólo quedaron unas pequeñas marcas en el lugar de la molestia, como vestigio de la mordida. Tuve miedo, porque entonces algo que no dejaba seña de haber estado ahí, había succionado algún líquido de mi cuerpo. Y entonces me resigné a que pronto estaría alucinando con seres antropomórficos sentados en mi cama, estaría sufriendo de anemia y muriendo de un extraño padecimiento, hasta que alguien levantara mi colcha y encontrara con espanto que un gigantesco animal alargado me estaba comiendo poco a poco la sangre.
----------------------------
Más tarde, entre sueños, escuché una canción de Joy Division. Me dio una alegría inconmesurable porque pensé que sería la música de mi corazón, como la que escuchaba la pequeña Momo, y me puse a cantar, hasta que se me hizo extraño que saliera otra canción y tuve que despertar. Vi que el iPod que tenía a un lado se había encendido solo y no pude más que sentir una extraña decepción. Aunque, pensándolo bien, tal vez fue lo mejor, porque de otro modo, hubiera sido deprimente que Joy Division representara la música de mi corazón.
----------------------------
Cerca de las 5 de la mañana pude conciliar el sueño, y ahí estaba yo, gozando tranquilamente de los placeres oníricos, cuando, entre esos mismos sueños, escuché la voz de una mujer:
-Despierta... Despierta
-No! no me voy a despertar -resongué
-Te voy a levantar -respondió
-Ay sí, como no.
Ring... Ring...
El timbrazo del teléfono me obligó a dejar mi cama para contestar.
Levanté el auricular.
-Bueno... -dije aún dormida, pero al otro lado de la bocina no escuchaba nada... - BUENO!! -dije en voz alta ya más despierta y molesta por la interrupción
-Buenos días -dijo una mujer al otro lado
-Buenos días -respondí.
Tonos de ocupado
"Pendeja... sí me despertó."
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Despierta me quedé pensando en esas canciones horrorosas que hablan acerca de quedarse despierto pensando en alguien. "Esa noche como todas desperté pensando en ti, y en mi reloj todas las horas veo pasar...", "quiero dormir cansado para no pensar en ti..." y me di cuenta de que debe ser una sensación desoladora, horrorosa como esas canciones. Como si una roca fuera puesta en el pecho, y oprimiera la respiración, luego le saliera una raíz que se mete en la carne, los pulmones, el corazón, las costillas y el estómago... Pero al fin y al cabo no sería un árbol verde, alegre, con sabia, nidos de aves y lleno de vida, sino uno gris, seco, vampiresco, como la roca de la que nació.
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Soñé que tenía una gran bola en el brazo que iba creciendo en una extraña masa purulenta. Desperté con alivio al darme cuenta que sólo había sido un sueño. Intranquila, me levanté por un bocadillo nocturno al refrigerador, mi brazo me daba comezón. Con la luz del artefacto electrónico que enfría los alimentos con el fin de conservarlos, observé el lugar del escozor... Una bola pequeña, como señal de un piquete o mordida, estaba en el brazo opuesto al que soñé la masa purulenta. Fui a mi recámara, busqué y rebusqué algun animal que pudiera haberme ocasionado eso, pero no encontré nada. Aproximadamente media hora me tomó eso, y en ese tiempo, la roncha había desaparecido, sólo quedaron unas pequeñas marcas en el lugar de la molestia, como vestigio de la mordida. Tuve miedo, porque entonces algo que no dejaba seña de haber estado ahí, había succionado algún líquido de mi cuerpo. Y entonces me resigné a que pronto estaría alucinando con seres antropomórficos sentados en mi cama, estaría sufriendo de anemia y muriendo de un extraño padecimiento, hasta que alguien levantara mi colcha y encontrara con espanto que un gigantesco animal alargado me estaba comiendo poco a poco la sangre.
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Más tarde, entre sueños, escuché una canción de Joy Division. Me dio una alegría inconmesurable porque pensé que sería la música de mi corazón, como la que escuchaba la pequeña Momo, y me puse a cantar, hasta que se me hizo extraño que saliera otra canción y tuve que despertar. Vi que el iPod que tenía a un lado se había encendido solo y no pude más que sentir una extraña decepción. Aunque, pensándolo bien, tal vez fue lo mejor, porque de otro modo, hubiera sido deprimente que Joy Division representara la música de mi corazón.
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Cerca de las 5 de la mañana pude conciliar el sueño, y ahí estaba yo, gozando tranquilamente de los placeres oníricos, cuando, entre esos mismos sueños, escuché la voz de una mujer:
-Despierta... Despierta
-No! no me voy a despertar -resongué
-Te voy a levantar -respondió
-Ay sí, como no.
Ring... Ring...
El timbrazo del teléfono me obligó a dejar mi cama para contestar.
Levanté el auricular.
-Bueno... -dije aún dormida, pero al otro lado de la bocina no escuchaba nada... - BUENO!! -dije en voz alta ya más despierta y molesta por la interrupción
-Buenos días -dijo una mujer al otro lado
-Buenos días -respondí.
Tonos de ocupado
"Pendeja... sí me despertó."
21.3.11
Qué triste es el olvido...
Ahora que recuerdo, me doy cuenta de lo triste que es el olvido. Bien lo decía Borges: el olvido es la única venganza. Duelen más las promesas escritas en el viento del desierto...
¿Y qué es el olvido? El compañero de salón que dejó su huella en el mar de la memoria, en el río que corre y jamás regresa, los calcetines perdidos sabrá dónde, el perro callejero, la cena de hace un mes...
Tanta vida compartida: los llantos confiados al regazo, los besos profundos, los abrazos infinitos... ¿Todo para qué? Para que terminaran en una caja polvosa, en la parte más escondida del armario... Allí donde el olvido se guarda.
¿Y qué es el olvido? El compañero de salón que dejó su huella en el mar de la memoria, en el río que corre y jamás regresa, los calcetines perdidos sabrá dónde, el perro callejero, la cena de hace un mes...
Tanta vida compartida: los llantos confiados al regazo, los besos profundos, los abrazos infinitos... ¿Todo para qué? Para que terminaran en una caja polvosa, en la parte más escondida del armario... Allí donde el olvido se guarda.
23.6.10
Los libros de la buena memoria.
De un tiempo para acá me gusta escribir con puntos. Usando puntos sobremanera. Putos puntos putos. Dicen que la vida se mide no por las respiraciones que llevas a cabo. Se mide por los momentos que te dejan sin respiración. Los puntos son pausas, respiraciones interrumpidas, situaciones breves e intensas que cortan la vida pero la hacen más digna de ser vivida. Ni siquiera el punto final representa el fin pues siempre habrá algo qué escribir.
¿Alguna vez te había dicho que me gusta la buena memoria?
Me deleita recordar. Recordar, volver a vivir. Vivir esas situaciones que me dejan sin respiración, durante un instante morir. Morir para volver a vivir. Prefiero no descansar si el descanso lo encuentro en las palabras de madrugada que no hacen más que relatar una historia que ya he vivido antes, un lugar visitado muchas veces en mi memoria... Pero yo no tengo memoria. Por eso me he conseguido una de papel, de celular, de USB, de computadora. Porque soy tan decadente como la sociedad misma. Tan deprimente como la enajenación de un anciano. A veces no puedo recordar y me tengo que convertir en un organizador de hemeroteca.
Pero todo esto venía a que me gusta la buena memoria. Envidio esa particularidad de tu persona porque te hace ser como un dios. Quiero ser dios.
No quiero dormir. Y aunque corro el riesgo de perder por completo mi archivo de vivencias (porque ya saben, el cerebro organiza la información durante el sueño) prefiero seguirme deleitando con las historias de los libros de la buena memoria. Y cerrar los ojos al pedir un deseo. punto.
¿Alguna vez te había dicho que me gusta la buena memoria?
Me deleita recordar. Recordar, volver a vivir. Vivir esas situaciones que me dejan sin respiración, durante un instante morir. Morir para volver a vivir. Prefiero no descansar si el descanso lo encuentro en las palabras de madrugada que no hacen más que relatar una historia que ya he vivido antes, un lugar visitado muchas veces en mi memoria... Pero yo no tengo memoria. Por eso me he conseguido una de papel, de celular, de USB, de computadora. Porque soy tan decadente como la sociedad misma. Tan deprimente como la enajenación de un anciano. A veces no puedo recordar y me tengo que convertir en un organizador de hemeroteca.
Pero todo esto venía a que me gusta la buena memoria. Envidio esa particularidad de tu persona porque te hace ser como un dios. Quiero ser dios.
No quiero dormir. Y aunque corro el riesgo de perder por completo mi archivo de vivencias (porque ya saben, el cerebro organiza la información durante el sueño) prefiero seguirme deleitando con las historias de los libros de la buena memoria. Y cerrar los ojos al pedir un deseo. punto.
16.6.10
busy
Cuando conduces por la misma hora a través de los mismos lugares durante casi todos los días, la vida se vuelve un constante deja vú recurrente que no cae más que en lo mismo y lo mismo y lo mismo y lo mismo y lo mismo... y lo mismo.
La rutina me deprime.
La rutina me hace sentir no-dueña de mi existencia.
Tengo ganas de faltar un día al trabajo sin avisar. De llegar tarde y cruda sin que me lo reprochen. De salir al patio con los niños y mojarnos a cubetazos para soportar el calor, luego entrar a contar historias sobre hormigas y encargarles de tarea que hagan pasteles de lodo, abracen una chivita y miren las estrellas antes de dormir.
Tengo ganas de rapar la mitad de mi cabeza y ser estrella de una película Clase B. De andar en calzones bajo la lluvia y correr por la calle abrazando árboles. De hacer justicia por mi propia mano, armada de un bat que luego usaría para ganar un partido de béisbol al que nadie asista.
Tengo ganas de besar hasta llegar a la carne, de quedarme sin aliento, de dormir desnuda sobre el pasto mientras el sol muerde mi ombligo. De lamerme el codo, de chuparme los dedos de los pies, de practicar una autofelación y echarme una marometa.
Tengo ganas de comer un flan, de cantar una canción gritando, de abrazar un perro, de leer un cuento que me haga llorar, de oler una rosa y de morder una hoja de naranjo. De una cerveza con clamato acompañada de chamorros y papas del Moctezuma.
No sé por qué... También tengo ganas de ser el único peligro para mi existencia.
La rutina me deprime.
La rutina me hace sentir no-dueña de mi existencia.
Tengo ganas de faltar un día al trabajo sin avisar. De llegar tarde y cruda sin que me lo reprochen. De salir al patio con los niños y mojarnos a cubetazos para soportar el calor, luego entrar a contar historias sobre hormigas y encargarles de tarea que hagan pasteles de lodo, abracen una chivita y miren las estrellas antes de dormir.
Tengo ganas de rapar la mitad de mi cabeza y ser estrella de una película Clase B. De andar en calzones bajo la lluvia y correr por la calle abrazando árboles. De hacer justicia por mi propia mano, armada de un bat que luego usaría para ganar un partido de béisbol al que nadie asista.
Tengo ganas de besar hasta llegar a la carne, de quedarme sin aliento, de dormir desnuda sobre el pasto mientras el sol muerde mi ombligo. De lamerme el codo, de chuparme los dedos de los pies, de practicar una autofelación y echarme una marometa.
Tengo ganas de comer un flan, de cantar una canción gritando, de abrazar un perro, de leer un cuento que me haga llorar, de oler una rosa y de morder una hoja de naranjo. De una cerveza con clamato acompañada de chamorros y papas del Moctezuma.
No sé por qué... También tengo ganas de ser el único peligro para mi existencia.
14.3.10
qué lástima... pip pip pip pip
Sé que algo anda mal y no soy yo. Me desespera que los jugos gástricos se pongan a bailar en mi panza al ritmo de la música de género ansioso. A veces quisiera mandarlo todo a la mierda para dejar de sentirme sola, a veces quisiera fingir que no me importa para que de verdad me valga madre, a veces quisiera salir corriendo en medio de la noche para que alguien me secuestre, haga videos snuff conmigo y nunca más volver. Desaparecer como desaparece la gente, así de pronto, y ya no pensar. Quisiera encontrar la droga perfecta para hacer más llevadera la náusea de mi presencia, para hacerme más interesante, para olvidar quién soy y ser alguien más, para entrar en la resaca infinita que me haga perderme en un coma. Me gustaría encontrar la verdad y que duela. Me gustaría sentir rabia en lugar de nada. Me gustaría tener los huevos de decir YA BASTA...
Por otro lado...
Me gusta pensar que alguien pudiera adorarme en secreto, hacer dibujos de mí mientras duermo, contarme historias, hacerle un altar a mis pechos, tener una foto donde caminamos juntos tomados de la mano, como una postal. Me gusta pensar que viajo junto con el viento cálido hacia nuevos lugares, que estoy en la cima del mundo y que puedo observarlo todo. Cada bicho, cada luz mercurial, cada hoja que huele y sabe a naranja. Me gusta pensar que cuando llego a mi trabajo alguien me recibirá con una sonrisa y le dará gusto verme llegar, le gustará platicar conmigo aunque sean trivialidades, le gustará compartirme lonche. Me gusta pensar en los perros corriendo, oliéndose los traseros, moviendo la cola, aullando cuando se sienten solos.
Me gusta pensar que sólo eso necesito para ser feliz...
Ash... Pero a veces es tan difícil.
Por otro lado...
Me gusta pensar que alguien pudiera adorarme en secreto, hacer dibujos de mí mientras duermo, contarme historias, hacerle un altar a mis pechos, tener una foto donde caminamos juntos tomados de la mano, como una postal. Me gusta pensar que viajo junto con el viento cálido hacia nuevos lugares, que estoy en la cima del mundo y que puedo observarlo todo. Cada bicho, cada luz mercurial, cada hoja que huele y sabe a naranja. Me gusta pensar que cuando llego a mi trabajo alguien me recibirá con una sonrisa y le dará gusto verme llegar, le gustará platicar conmigo aunque sean trivialidades, le gustará compartirme lonche. Me gusta pensar en los perros corriendo, oliéndose los traseros, moviendo la cola, aullando cuando se sienten solos.
Me gusta pensar que sólo eso necesito para ser feliz...
Ash... Pero a veces es tan difícil.
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2.1.10
Porque lo digo yo.
En esta casa no se tiene derecho a estar loco. Ni siquiera la abuela loca tiene derecho a estar loca. Todos se sorprenden cuando la vieja no los reconoce, cuando se preocupa porque ya se quiere ir a su casa, porque se levanta por las noches y a la mañana siguiente no recuerda lo ocurrido o porque a veces come poco y otras se atasca como vagabundo. Para ello existen muchos medicamentos controlados que se adquieren fingiendo estar demente mostrando síntomas de ansiedad, paranoia e insomnio. Pero no. Nadie aquí debe estar loco.
Aquí en esta casa no se tiene derecho a estar enojado. Por ello, la ira se reprende con ira, con amenazas. Que te calles porque sino te parto el hocico. Que si te crees muy listo, o por qué osas ir contra la autoridad... Y demás sarta de tonterías que sin duda deben ser maquinadas para herir a las personas.
En esta casa no se tiene derecho a estar triste. Para eso existe el alcohol. Aunque tampoco se puede pistear, porque eso desencadenaría la diabetes, y "es una enfermedad muy fea... glup, glup, glup". Así que sólo los que ya la tienen pueden darse el lujo de ser alcohólicos, que al cabo son los que proveen el sustento en la casa y, por tanto, tienen el permiso de derrocharlo. Así sea el dinero que se pida a todos los integrantes disque para pagar las cuentas.
Aquí se cría a todos los hombres como mujeres y a las mujeres como hombres, para luego quejarse de que los hijos permiten que la novia los maltrate, y que las hijas tengan puros amigos batos. A los primeros se les llama pendejos, a las segundas se les da entender de putas. Y cuando quieren disculparse por hacer sentir a los unos de pendejos y a las otras de putas, se llevará una rosca de Reyes. De ese modo se debe marcar como asunto arreglado, porque, se le recuerda que en esta casa, no se puede estar enojado.
Aquí en esta casa no se tiene derecho a estar enojado. Por ello, la ira se reprende con ira, con amenazas. Que te calles porque sino te parto el hocico. Que si te crees muy listo, o por qué osas ir contra la autoridad... Y demás sarta de tonterías que sin duda deben ser maquinadas para herir a las personas.
En esta casa no se tiene derecho a estar triste. Para eso existe el alcohol. Aunque tampoco se puede pistear, porque eso desencadenaría la diabetes, y "es una enfermedad muy fea... glup, glup, glup". Así que sólo los que ya la tienen pueden darse el lujo de ser alcohólicos, que al cabo son los que proveen el sustento en la casa y, por tanto, tienen el permiso de derrocharlo. Así sea el dinero que se pida a todos los integrantes disque para pagar las cuentas.
Aquí se cría a todos los hombres como mujeres y a las mujeres como hombres, para luego quejarse de que los hijos permiten que la novia los maltrate, y que las hijas tengan puros amigos batos. A los primeros se les llama pendejos, a las segundas se les da entender de putas. Y cuando quieren disculparse por hacer sentir a los unos de pendejos y a las otras de putas, se llevará una rosca de Reyes. De ese modo se debe marcar como asunto arreglado, porque, se le recuerda que en esta casa, no se puede estar enojado.
25.12.09
Ash...
Odio...
Odio los golpes accidentales en la cavidad donde están los ojos. Chingazos casi imposibles... Casi.
Odio los llantos silenciosos y ruidosos a la vez. Te ahogan para callarte. Te hacen gritar para tomar aire.
Odio que la gente crea que estoy urgida por casarme. Por favor. Tengo 22 años y toda una vida de estudio por delante.
Odio las estafas por internet. Pinchi gente.
Odio el recalentado de pavo.
Odio no acabar nunca una entrada de mi blog.
A continuación, un anexo con las entradas que no he terminado en este blog. Voten por la que deseen leer en la próxima publicación que espero sea mañana... O pasado mañana. O el día después de éste o aquél.
Entrada sin postear No. 1.
La leyenda del ejecutado de La Cerve.
(cero texto escrito)
Entrada sin postear ni acabar No. 2.
Fígaro.
La otra vez que hice una llamada telefónica, marqué el número de Fígaro por accidente. Por fortuna estaba ocupado aunque, mi pregunta es... ¿Qué demonios hace ese número aún en mi memoria?
Fígaro era un bato de la secundaria que toda su vida ha tenido cara de gato. Por eso el apodo. Y como yo era fea y tenía gustos raros (hasta la fecha :P ) me enamoré perdidamente de él. Aunque no fue tanto por su cara del color de un chino, o por su atractiva figura de poste con pantalones. Fue por algo tan estúpido y que me recuerda más a esa extravagante época de los noventas que en ese entonces estaba por terminar. El goey traía una playera de Kurco Bein. Y un fin de semana que fui a la secundaria, estaban tocando (muy mal, por cierto) canciones de Nirvana. Eso me arrebató el corazón y como dicen que el amor es ciego... Pos sí.
Total, ahí andaba yo como niña tonta buscando la atención y la amistad de ese bato. Le llamaba por teléfono y platicábamos durante tres horas, le regalaba anillos de acerina,
Entrada sin postear ni acabar No. 3.
Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
Hoy, es viernes. Viernes... Beviernes. Viernes de salir, de pistear, de hacer aracles, de whatever-the-hell-you-want-but-outside-the-house. Y yo aquí metida con mi nuevo corte de cabello y carro en la cochera a diez mil pesos de ser completamente mío. Pero bueno, en realidad no me pesa mucho, invitaría a mis amigas a salir pero son raras, todas ellas. Menos las chicas aush, obviamente, pero están en Juárez. Todas las demás sí son bien raras. Quisiera ser una morra normal para poder comprenderlas, a ellas y sus gustos por los antros y las noches de sólo chavas, con su "acompáñame al baño", bailes al ritmo de Fanny Lu y su "tengo celos", o "mira a aquél niño" refiriéndose a un chavo fresón que les tira ojitos.
Qué pedo.
A veces quisiera ser bato e irme a pistear yo sola a algún lugar. Si lo hago como morra, no faltará el acoplado, el acomedido con su pregunta ligadora super star "por qué tan sola?"... "pues porque así lo he decidido". Sería más pelada si fuera Glen... O Glenda. En lugar de Brenda. O Brent. Quizás sería más fácil si no tuviera esa afición por la levadura fermentada. Pero qué demonios se puede hacer contra los estigmas generacionales de la dipsomanía. El eterno sediento que espere quitarse la sed bebiendo diuréticos-seca-bocas, es como aquel que pretenda quitarse la urticaria con una crema de hiedra venenosa. Y es que en mi casa, los Romero estaremos condenados a la diabetes, la locura y la dipsomanía, lo que da una extravagante personalidad al Dr. Jekyll y Mr. Hyde estail. No por nada he conseguido (o desarrollado) estas actitudes araclientistas que han dado tanto de qué hablar en este blog.
Quizás la estirpe alcohólica ha comenzado con el señor que le sacude la realidad a mi padre en sus sueños, aquél del que con tanto desprecio y sentimiento habla. Aquél fue su padre sólo porque la biología así lo quiso. El abuelo desterrado, el amante de las cantinas, el creador de traumas, el carpintero trancero... O sólo Quico.
Entrada sin postear ni acabar No. 4.
Love Internet.
Ayer salí con el Maicol y tuvimos una experiencia bastante meca relacionada con la curiosidad. Para satisfacer nuestras ansias de conocer lugares nuevos en el aburrido Chihuahua -así es, aburrido a pesar de tanta matanza-
pues yaa, son todos
ahí díganme qué pedo
ohh sí
odio que la gente me vea llorar.
Odio los golpes accidentales en la cavidad donde están los ojos. Chingazos casi imposibles... Casi.
Odio los llantos silenciosos y ruidosos a la vez. Te ahogan para callarte. Te hacen gritar para tomar aire.
Odio que la gente crea que estoy urgida por casarme. Por favor. Tengo 22 años y toda una vida de estudio por delante.
Odio las estafas por internet. Pinchi gente.
Odio el recalentado de pavo.
Odio no acabar nunca una entrada de mi blog.
A continuación, un anexo con las entradas que no he terminado en este blog. Voten por la que deseen leer en la próxima publicación que espero sea mañana... O pasado mañana. O el día después de éste o aquél.
Entrada sin postear No. 1.
La leyenda del ejecutado de La Cerve.
(cero texto escrito)
Entrada sin postear ni acabar No. 2.
Fígaro.
La otra vez que hice una llamada telefónica, marqué el número de Fígaro por accidente. Por fortuna estaba ocupado aunque, mi pregunta es... ¿Qué demonios hace ese número aún en mi memoria?
Fígaro era un bato de la secundaria que toda su vida ha tenido cara de gato. Por eso el apodo. Y como yo era fea y tenía gustos raros (hasta la fecha :P ) me enamoré perdidamente de él. Aunque no fue tanto por su cara del color de un chino, o por su atractiva figura de poste con pantalones. Fue por algo tan estúpido y que me recuerda más a esa extravagante época de los noventas que en ese entonces estaba por terminar. El goey traía una playera de Kurco Bein. Y un fin de semana que fui a la secundaria, estaban tocando (muy mal, por cierto) canciones de Nirvana. Eso me arrebató el corazón y como dicen que el amor es ciego... Pos sí.
Total, ahí andaba yo como niña tonta buscando la atención y la amistad de ese bato. Le llamaba por teléfono y platicábamos durante tres horas, le regalaba anillos de acerina,
Entrada sin postear ni acabar No. 3.
Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
Hoy, es viernes. Viernes... Beviernes. Viernes de salir, de pistear, de hacer aracles, de whatever-the-hell-you-want-but-outside-the-house. Y yo aquí metida con mi nuevo corte de cabello y carro en la cochera a diez mil pesos de ser completamente mío. Pero bueno, en realidad no me pesa mucho, invitaría a mis amigas a salir pero son raras, todas ellas. Menos las chicas aush, obviamente, pero están en Juárez. Todas las demás sí son bien raras. Quisiera ser una morra normal para poder comprenderlas, a ellas y sus gustos por los antros y las noches de sólo chavas, con su "acompáñame al baño", bailes al ritmo de Fanny Lu y su "tengo celos", o "mira a aquél niño" refiriéndose a un chavo fresón que les tira ojitos.
Qué pedo.
A veces quisiera ser bato e irme a pistear yo sola a algún lugar. Si lo hago como morra, no faltará el acoplado, el acomedido con su pregunta ligadora super star "por qué tan sola?"... "pues porque así lo he decidido". Sería más pelada si fuera Glen... O Glenda. En lugar de Brenda. O Brent. Quizás sería más fácil si no tuviera esa afición por la levadura fermentada. Pero qué demonios se puede hacer contra los estigmas generacionales de la dipsomanía. El eterno sediento que espere quitarse la sed bebiendo diuréticos-seca-bocas, es como aquel que pretenda quitarse la urticaria con una crema de hiedra venenosa. Y es que en mi casa, los Romero estaremos condenados a la diabetes, la locura y la dipsomanía, lo que da una extravagante personalidad al Dr. Jekyll y Mr. Hyde estail. No por nada he conseguido (o desarrollado) estas actitudes araclientistas que han dado tanto de qué hablar en este blog.
Quizás la estirpe alcohólica ha comenzado con el señor que le sacude la realidad a mi padre en sus sueños, aquél del que con tanto desprecio y sentimiento habla. Aquél fue su padre sólo porque la biología así lo quiso. El abuelo desterrado, el amante de las cantinas, el creador de traumas, el carpintero trancero... O sólo Quico.
Entrada sin postear ni acabar No. 4.
Love Internet.
Ayer salí con el Maicol y tuvimos una experiencia bastante meca relacionada con la curiosidad. Para satisfacer nuestras ansias de conocer lugares nuevos en el aburrido Chihuahua -así es, aburrido a pesar de tanta matanza-
pues yaa, son todos
ahí díganme qué pedo
ohh sí
odio que la gente me vea llorar.
17.11.09
pio pio pio pio pio pio
Supuestamente así dicen los pollos cuando tienen hambre y cuando tienen frío. Yo tengo las dos, por eso lo dije seis veces. Pero no me quejo. Hay gente que no tolera el frío y se dice de Chihuahua, nomás porque se la pasa enviando sus correítos pinches de "sabes que eres de Chihuahua porque..." ¡Por favor!... El frío es lo único que te hace sentir realmente vivo cuando eres joven y realmente muerto cuando eres un anciano. Es que ya saben lo que dicen, enero y febrero, desviejadero. Y la única que está renunente a irse es mi abuela, Guadalupe Madrigal Ortiz. Bien podría ser un esqueleto carcomido por gusanitos y de todas maneras seguir vistiendo faldas largas con medias corridas, mientras pone su cara de regañada, que fue la única que le han enseñado a hacer. No como mi otra abuela, Velia González Olivas. Una señora cuerda, toma-camiones, correlona y mordelona. Quizás de ahí mismo he sacado mi instinto perruno que, a pesar de autoapodarme pollito sin cola, no poseo nada de esa identidad en mis venas. Sólo lo he elegido porque es gracioso. Mucho. Apenas lo escribo y vean cómo me río:
pollitosincolajajajaja
uff...
Pero los pollos han quedado atrás, sólo me gustan para comerlos. Los perros no me gustan para comerlos sino para retratarlos, cruzando la calle, comiendo papas, acostados, tendidos en banquetas mojadas, etcétera. La única que no he podido tomar ha sido sólo una y una sola. Hay una perrita que va a la primaria y le dicen "La Loba". Está bien cotorra porque no hace caso. Es un gato en el cuerpo de un perro. Les gruñe a los niños, camina con un aire de diva alemana de la Segunda Guerra Mundial y se relame los pelos carboneros del hocico. Quizás lo único que conserve de dignidad canina sea que esculca en la basura buscando restos de los mocosos derrochadores. Pero eso me hace pensar que no es un gato, sino un humano en el cuerpo de un perro. De una perra, más bien. Pero en realidad ella no sería en absoluto como un ser humano, podrá contonearse, podrá buscar en los desperdicios, podrá gruñirle a los lepes, pero nunca jamás rogará porque la alimenten. He ahí el mar que separa a la Loba de los humanos adulones. Ése es el lado solitario de esos seres cuya ascendencia lejana sigue siendo completamente lobuna. No por nada los vagabundos se sienten identificados con ellos. No sostienen conversación alguna, pero la compañía es lo único que requieren. Compañía y fidelidad. También comida obviamente, y por ahí dicen que con dinero baila el perro. Pero el perro, te digo, no baila por nada. Es como cuando te dicen puta y dices: "no soy puta, porque no cobro". Los perros no bailan por el dinero, menean la cola por simpatía y se acabó, al más puro estilo del "pégame pero no me dejes". Y por eso, durante décadas, se les ha considerado tontos. Los perros son como Jesús, te perdonan desde antes que les pidas disculpas. Defienden tu casa a cambio de no sé qué simpatía adquirida por el llamado síndrome de Estocolmo. Han recibido maltratos pero aún así, saben confiar, agachar las orejas y andar con la cola entre las patas. Te hacen sentir inferior con su humildad, como esa canción de un wey que quisiera ser civilizado como los animales. Debió decir, como los perros. Ellos se limpian las patas antes de comer, dicen "buenos días" y "buenas tardes" a medio mundo con la lengua y la cola, despreocupados, divertidos, correteando hormigas, ladrándole a los aviones, echados bajo el sol en tiempo de frío y en los charcos en tiempo de calor. Muerden la lluvia. Saben vivir bien y alegrarse a sí mismos. Ladran cuando juegan, ladran cuando defienden, ladran cuando tienen hambre, ladran cuando tienen frío, ladran cuando ladran. Ladran hasta para ocultar su mariconería. Sales a jugar con ellos y te reciben meneando la cola (bendita cola) dependiendo de hacia qué lado apunte, sabes cómo se siente el perro. Que si tiene los pelos parados está enojado, que si la trae metida tiene miedo, que si la trae parada está contento. Claro, quién no. Pero fuchi los french y todos esos perros accesorio. Son rete lambiscones... Pero no la Loba... Ella sí es bien loba. Quizás mañana se me ocurra ladrarle y esperar a que reaccione. Quizás mañana le pueda tomar una foto mientras esculca en la basura. Quizás mañana la vea y podamos ser amigas vagabundas, hacernos compañía sin mirarnos, sólo observando a los niños jugar al futbeis.
pollitosincolajajajaja
uff...
Pero los pollos han quedado atrás, sólo me gustan para comerlos. Los perros no me gustan para comerlos sino para retratarlos, cruzando la calle, comiendo papas, acostados, tendidos en banquetas mojadas, etcétera. La única que no he podido tomar ha sido sólo una y una sola. Hay una perrita que va a la primaria y le dicen "La Loba". Está bien cotorra porque no hace caso. Es un gato en el cuerpo de un perro. Les gruñe a los niños, camina con un aire de diva alemana de la Segunda Guerra Mundial y se relame los pelos carboneros del hocico. Quizás lo único que conserve de dignidad canina sea que esculca en la basura buscando restos de los mocosos derrochadores. Pero eso me hace pensar que no es un gato, sino un humano en el cuerpo de un perro. De una perra, más bien. Pero en realidad ella no sería en absoluto como un ser humano, podrá contonearse, podrá buscar en los desperdicios, podrá gruñirle a los lepes, pero nunca jamás rogará porque la alimenten. He ahí el mar que separa a la Loba de los humanos adulones. Ése es el lado solitario de esos seres cuya ascendencia lejana sigue siendo completamente lobuna. No por nada los vagabundos se sienten identificados con ellos. No sostienen conversación alguna, pero la compañía es lo único que requieren. Compañía y fidelidad. También comida obviamente, y por ahí dicen que con dinero baila el perro. Pero el perro, te digo, no baila por nada. Es como cuando te dicen puta y dices: "no soy puta, porque no cobro". Los perros no bailan por el dinero, menean la cola por simpatía y se acabó, al más puro estilo del "pégame pero no me dejes". Y por eso, durante décadas, se les ha considerado tontos. Los perros son como Jesús, te perdonan desde antes que les pidas disculpas. Defienden tu casa a cambio de no sé qué simpatía adquirida por el llamado síndrome de Estocolmo. Han recibido maltratos pero aún así, saben confiar, agachar las orejas y andar con la cola entre las patas. Te hacen sentir inferior con su humildad, como esa canción de un wey que quisiera ser civilizado como los animales. Debió decir, como los perros. Ellos se limpian las patas antes de comer, dicen "buenos días" y "buenas tardes" a medio mundo con la lengua y la cola, despreocupados, divertidos, correteando hormigas, ladrándole a los aviones, echados bajo el sol en tiempo de frío y en los charcos en tiempo de calor. Muerden la lluvia. Saben vivir bien y alegrarse a sí mismos. Ladran cuando juegan, ladran cuando defienden, ladran cuando tienen hambre, ladran cuando tienen frío, ladran cuando ladran. Ladran hasta para ocultar su mariconería. Sales a jugar con ellos y te reciben meneando la cola (bendita cola) dependiendo de hacia qué lado apunte, sabes cómo se siente el perro. Que si tiene los pelos parados está enojado, que si la trae metida tiene miedo, que si la trae parada está contento. Claro, quién no. Pero fuchi los french y todos esos perros accesorio. Son rete lambiscones... Pero no la Loba... Ella sí es bien loba. Quizás mañana se me ocurra ladrarle y esperar a que reaccione. Quizás mañana le pueda tomar una foto mientras esculca en la basura. Quizás mañana la vea y podamos ser amigas vagabundas, hacernos compañía sin mirarnos, sólo observando a los niños jugar al futbeis.
6.6.09
‡ Doctor psiquiatra ‡
Me choca la gente que dice estar loca sin siquiera conocer la frustración de serlo realmente. Nadie que sufra de demencia lo disfrutará a cada momento. Mentira... Excepto Gibrán, que tiene una especie de locura muy ballenezca, tan pacífica, llena de sentido común y sátira.
Estar loco es como rasgar un pizarrón con las uñas o rechinar los dientes con una tela de poliéster entre ellos. ¿Han intentado morder el poliéster? Esa molestia, además de joderte los dientes te penetra las orejas y la cabezota, que zumba a cada instante comentarios desastrosos.
A veces se puede estar feliz, y al siguiente día, sin razón aparente, uno se encuentra molesto, estresado, enojado. Algunas religiones manifiestan que los opuestos, la dicotomía, siempre son un equilibro, pero mentira, sólo Hermann Hesse conocía las dolencias de las bifurcaciones: el eterno choque del pensamiento y de las actitudes. La razón y el espíritu, el placer y el deber, lo bueno y lo malo, el amor y el desamor, el dolor y la felicidad, el sí y el no, el quiero y el no puedo, el jaja y el snif, el bla y el ...
En un arranque de creatividad, resulta hilarante -y a la vez molesto- comenzar un proyecto para nunca terminarlo.
Mentira que los locos siempre vistan de negro. Los colores de tu vestimenta no son más que el reflejo de lo que no puedes disfrutar.
Un loco debe estar siempre ocupado, siempre haciendo algo, lejos de lápiz, pluma, papel y computadora, porque luego se piensan en infinidad de situaciones ficticias: persecuciones, mal de ojo, infidelidades, rumores... todos ellos ficticios pero que gracias a la fuerza de tu mente, los finales más increíbles terminan convirtiéndose en los reales, dándote la imposibilidad de ser plenamente feliz.
Luego está el miedo a la soledad, y por otro lado el deseo de estarlo la mayoría de las veces.
Almacenar en tu memoria los recuerdos exactos de aspectos inútiles porque llegas a creer que las cosas más triviales se vuelven fundamentales bajo ciertas circunstancias... Y que ahí es donde puedes descubrir la verdadera esencia de las personas porque es el único lugar en el que no fingen. Imaginar situaciones tan rebuscadas y de pronto encontrarte hablando en voz alta porque te olvidas de que la realidad esta aquí, no en tu imaginación. Luego no saber si algo realmente ocurrió o lo soñaste...
Planear todo esperando que nada se salga de tu control pero no poder tranquilizarte cuando una idea molesta se mete en tu cabeza.
♪ ♫ ♫
Pero no... Yo soy Julieta, y en luna llena, me vuelvo loba, y busco a Romeo, no estoy loca, no estoy loca, no estoy loca... sólo estoy, desesperada.
Dr. psiquiatra, ya no me diga tonterías, Dr. psiquiatra, quiero vivir mi propia vida, Dr. psiquiatra, yo no le pagare la cuenta, Dr. psiquiatra, ya no me mi, ya no me mi, ya no mires más las piernas, No, no, no, no, no, no, no. ♪ ♫ ♫
Estar loco es como rasgar un pizarrón con las uñas o rechinar los dientes con una tela de poliéster entre ellos. ¿Han intentado morder el poliéster? Esa molestia, además de joderte los dientes te penetra las orejas y la cabezota, que zumba a cada instante comentarios desastrosos.
A veces se puede estar feliz, y al siguiente día, sin razón aparente, uno se encuentra molesto, estresado, enojado. Algunas religiones manifiestan que los opuestos, la dicotomía, siempre son un equilibro, pero mentira, sólo Hermann Hesse conocía las dolencias de las bifurcaciones: el eterno choque del pensamiento y de las actitudes. La razón y el espíritu, el placer y el deber, lo bueno y lo malo, el amor y el desamor, el dolor y la felicidad, el sí y el no, el quiero y el no puedo, el jaja y el snif, el bla y el ...
En un arranque de creatividad, resulta hilarante -y a la vez molesto- comenzar un proyecto para nunca terminarlo.
Mentira que los locos siempre vistan de negro. Los colores de tu vestimenta no son más que el reflejo de lo que no puedes disfrutar.
Un loco debe estar siempre ocupado, siempre haciendo algo, lejos de lápiz, pluma, papel y computadora, porque luego se piensan en infinidad de situaciones ficticias: persecuciones, mal de ojo, infidelidades, rumores... todos ellos ficticios pero que gracias a la fuerza de tu mente, los finales más increíbles terminan convirtiéndose en los reales, dándote la imposibilidad de ser plenamente feliz.
Luego está el miedo a la soledad, y por otro lado el deseo de estarlo la mayoría de las veces.
Jamás olvidar el daño que te han hecho.
Almacenar en tu memoria los recuerdos exactos de aspectos inútiles porque llegas a creer que las cosas más triviales se vuelven fundamentales bajo ciertas circunstancias... Y que ahí es donde puedes descubrir la verdadera esencia de las personas porque es el único lugar en el que no fingen. Imaginar situaciones tan rebuscadas y de pronto encontrarte hablando en voz alta porque te olvidas de que la realidad esta aquí, no en tu imaginación. Luego no saber si algo realmente ocurrió o lo soñaste...
Planear todo esperando que nada se salga de tu control pero no poder tranquilizarte cuando una idea molesta se mete en tu cabeza.
♪ ♫ ♫
Pero no... Yo soy Julieta, y en luna llena, me vuelvo loba, y busco a Romeo, no estoy loca, no estoy loca, no estoy loca... sólo estoy, desesperada.
Dr. psiquiatra, ya no me diga tonterías, Dr. psiquiatra, quiero vivir mi propia vida, Dr. psiquiatra, yo no le pagare la cuenta, Dr. psiquiatra, ya no me mi, ya no me mi, ya no mires más las piernas, No, no, no, no, no, no, no. ♪ ♫ ♫
23.2.09
Qué tonto es llorar la muerte de un perro...
26.1.09
Qué tristes están las rolas de la Jeanette
Nada queda, poca ternura, y
alguna vez haciendo una locura
un beso y a la fuerza, queda,
queda un gesto amable para
no hacer la vida insoportable
y así ahogar las penas
solo, eso queda.
8.1.09
Mi personalidad essss...
The Completely Pointless Personality Quiz
Soy una bota gogo!
Etiquetas:
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ocio,
sitios web
5.1.09
Sueño

Estoy alistando mis monedas de uno y dos pesos porque el De Efe me llama, me espera, y yo lo espero también -mi ciudad adorada- con un insomnio que me come los ojos y la boca del estómago haciendo un hueco que no puede ser llenado con comida o cerveza, sólo con ansias... Ansias de verme otra vez ahí: la Alameda, CU, Coyoacán, Gaby, elotes con mayonesa, copal, tacos de canasta, huitlacoche, el metro, Comercial Mexicana, esmog, el Popo, Reforma... Todo...
27.12.08
Para este próximo dos mil nueve...
Todo mundo anda requete emocionado con eso del año nuevo y piensan que haciéndose propósitos (que dejarán de realizar el 28 de febrero) así que, para no sentirme tan out -ajá-, les seguiré la corriente...
Aunque en realidad mi único propósito es darme cuenta de todos mis vicios y defectos para intentar hacer algo por cambiarlos... Pero buehh, empezaré desde ya...
En realidad no tenía nada qué decir, sólo quería hacer un post acerca de que hablo con la boca llena, y no puedo evitarlo porque soy una hablantina.
Aunque en realidad mi único propósito es darme cuenta de todos mis vicios y defectos para intentar hacer algo por cambiarlos... Pero buehh, empezaré desde ya...
- Como con la boca abierta. Bien... entonces de ahora en adelante esperaré a tragarme todo para decir mis pendejadas.
- Digo muchas majaderías. Me limitaré a sólo escribirlas.
- Tengo la sonrisa chueca. Mmm... Creo poder vivir con ello.
- Soy una malvibrosa. Mmm... Creo que también puedo vivir con ello.
- No me encuentro más defectos. Está bien, lo chido es tener buena autoestima.
En realidad no tenía nada qué decir, sólo quería hacer un post acerca de que hablo con la boca llena, y no puedo evitarlo porque soy una hablantina.
2.8.08
Adiós vacaciones, adiós
Con motivo de la reciente intervención quirúrgica de mi camarada MartaTe, he decidido realizar un nuevo post en mi blog... Aunque bahh, para qué? (oh sí, sí, ya lo había aclarado) Sinceramente no se me ocurre algo para escribir o que resulte de interés a la ociosa comunidad de la interné.
Total, durante estas vacaciones aprendí que:
No quisiera aburrirlos, aunque me he dado cuenta de que en vacaciones a la gente le gusta más leer... Pero no tanto como cuando se tienen otros compromisos más importantes, tales como estudiar para un examen, hacer un ensayo o limpiar su cuarto.
Así que los veo nuevamente durante las evaluaciones de mitad de semestre...
Saludos :D
Total, durante estas vacaciones aprendí que:
- Ser secretaria es una chinga. Te rodean personas que generalmente no saben dirigir y uno debe tomar las decisiones por los jefes porque son muy inseguros. Ahora comprendo a la pobre de mi mamá que lleva más de veinte años ejerciendo este oficio. Me extraña que no le guste el alcohol, aunque por un lado está bien, sino se hubiera hecho dependiente del mismo.
- Estar en el magisterio involucra, forzosamente, entrarle a la política, sobre todo si quieres subir... Ni pedo.
- Escribir todo alargado, haciéndolo leerse más pípiris nais es bien pelada, sólo es cuestión de agarrarse un diccionario y dar la definición, en lugar de la palabra que resuma todo el rollo. EJEMPLO:
"Le colgó el teléfono".
"Colocó el auricular del teléfono en su sitio, dando por terminada la conversación". - El español es un mar de 'eses'... Buehh, eso ya lo había "aprendido" en la escuela, pero no fue sino hasta que lo contrasté con la realidad que comprobé la veracidad de tal afirmación. Si no me creen, lean cuántas veces usé la letra "s"en este escrito... Mucho más que la "a"
No quisiera aburrirlos, aunque me he dado cuenta de que en vacaciones a la gente le gusta más leer... Pero no tanto como cuando se tienen otros compromisos más importantes, tales como estudiar para un examen, hacer un ensayo o limpiar su cuarto.
Así que los veo nuevamente durante las evaluaciones de mitad de semestre...
Saludos :D
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